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VOTOS Y PRINCIPIOS

                                   La pérdida de la mayoría por parte de la democracia cristiana en el Land de Baden-Wurtemberg tras cincuenta y ocho años seguidos en el gobierno arroja una lección interesante sobre sociología electoral. En este estado federado de la República alemana existen cuatro centrales nucleares en operación y, como es natural, el grave accidente de Fukushima, aunque producido como consecuencia de una catástrofe natural en la otra punta del planeta, ha generado en su población un clima emocional adverso a esta fuente de energía. Con el fin de paliar los previsibles efectos en las urnas del pasado 27 de marzo, el partido de Ángela Merkel ha cambiado precipitadamente su posición al respecto y ha revocado su plan de prolongar la vida útil de las plantas de fisión de su país hasta su límite técnico. Este bandazo ha sido tan obviamente oportunista y ha transmitido hasta tal punto una imagen del gobierno impregnada de inconsistencia y de cortoplacismo que no sólo no ha impedido la derrota, sino que ha provocado un crecimiento espectacular de los verdes, que se han hecho dueños de la situación. Cuando al veterano político británico Harold Macmillan le preguntaron ya retirado cuál había sido la peor dificultad a la que se había enfrentado en su dilatada carrera pública, contestó: “Los acontecimientos, sin duda alguna, los acontecimientos”. En otras palabras, que seria absurdo negar que sucesos inesperados de carácter trascendental pueden modificar por completo la opinión ciudadana y obligar a los candidatos en unos comicios a adaptarse al nuevo escenario. Sin embargo, una cosa es tener en cuenta una realidad distinta y otra perder la faz de forma indecorosa. Un activo muy valioso de un político es su credibilidad y una cualidad muy apreciada por los votantes es la coherencia. Las buenas gentes de Baden-Wurtemberg, una de las regiones más prósperas de Europa, a la vista de la veloz renuncia de la canciller a planteamientos que ayer presentaba como sólidamente defendibles mediante una rigurosa argumentación, se han apresurado a su vez a apoyar a aquella opción que más genuinamente representa las tesis ahora frenéticamente abrazadas por una Merkel repentinamente convertida al ecologismo radical. Con su frívolo quiebro, la dama de hierro de Berlín  se ha transformado como una muñeca de plastilina y ha unido la pérdida de su reputación al fracaso político. En situaciones como la creada por el cataclismo de Japón es mucho más seguro mantener dignamente las propias convicciones en un contexto transitoriamente adverso que lanzarse a piruetas patéticas intentando conseguir la victoria a través del engaño. La experiencia demuestra que todo intento de ganar votos sacrificando los principios acaba en la pérdida de los principios y de los votos.

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras ©

 

 

 

DE LA TIERRA Y EL CIELO

             

                                                       

         El sacerdote Manel Pousa es el protagonista de la biografía Pare Manel, Més a prop de la terra que del cel escrita por el periodista Francesc Buxeda. En su labor pastoral, desarrollada fundamentalmente entre la juventud marginal, el padre Manel se vio obligado a enfrentarse a un difícil dilema moral. Dos adolescentes de catorce y quince años se quedaron embarazadas y solicitaron su ayuda. Pertenecientes a familias desestructuradas y carentes de recursos económicos, se vieron incapaces de llevar adelante su gravidez por lo que le pidieron apoyo económico para costearse un aborto en una clínica especializada en tales menesteres. El pastor de almas intentó disuadirlas de semejante propósito y les ofreció buscarles una salida que les permitiese tener a su hijo. Ante su negativa rotunda y su anuncio de que estaban dispuestas a solucionar el problema mediante métodos caseros carentes de toda garantía con el consiguiente riesgo para su vida y su salud, el Padre Manel accedió a su petición y financió la eliminación de las criaturas en gestación. Sin duda la situación que tuvo que afrontar fue dolorosa porque la elección no resultaba en principio evidente. Si se negaba a colaborar, sus protegidas iban a correr un grave peligro de carácter incluso mortal. Si se prestaba  a su solicitud se apartaba flagrantemente de la doctrina de la Iglesia de la que es un representante consagrado. Al final, el sacerdote tomó su decisión vulnerando de manera consciente el mandato canónico que había jurado obedecer. Hasta aquí el conflicto de conciencia cuyo desenlace se puede compartir o no dependiendo de la ética personal de cada uno y de la jerarquía de valores que se adopte.  Sin embargo, la solidez de la posición del Padre Manel se resquebraja en el momento en que pretende hacer compatible su actuación con su condición sacerdotal. La postura coherente e inatacable hubiera sido, una vez consumada su transgresión de un principio católico fundamental como es la sacralidad de la vida humana desde el mismo instante de su concepción, la presentación de su renuncia ante el Obispo de su diócesis. Es su pretensión de seguir como si tal cosa en plena posesión y desempeño de sus facultades y prerrogativas la que le degrada desde la categoría de figura trágica desgarrada por una lacerante disyuntiva axiológica a la de simple caradura. Por supuesto, se puede ser partidario, como lo es el Padre Manel, del sacerdocio femenino, de la voluntariedad del celibato y otras originalidades creativas y continuar siendo ministro de Dios a todos los efectos mientras exista concordancia entre el comportamiento y la ley eclesiástica porque la opinión es libre, también en la Iglesia de Roma. Lo que ya no es admisible es la inconsistencia de jugar a las verdes y a las maduras, de incurrir en la heterodoxia de la acción instalado en la ortodoxia de la posición. La progresía, tanto la civil como la ensotanada, considera que es legítimo imponer sus prácticas deconstructoras sin salir del seno de las instituciones que se afanan en demoler y que los demás se han de aguantar y reírles las gracias. Pues no. En los ámbitos normativos voluntarios se está o no se está y ante el intento de tomar el pelo al prójimo éste tiene derecho a resistirse. Si se elige estar más cerca de la tierra que del cielo no es legítimo circular por ahí exhibiendo el aval celestial para sortear las dificultades terrestres.

 

                                          Aleix Vidal-Quadras

 

HERMANO LOBO

                      Cuando yo era niño mi abuela Berta, madre de mi madre, solía leerme poemas supongo que con el loable fin de educar mi gusto literario y refinar mi espíritu. Sus favoritos eran Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén Darío y José Espronceda. Recuerdo la galería cubierta del enorme piso en la calle Consejo de Ciento de Barcelona, la mesa camilla, el brasero cobijado bajo los faldones del tapete de terciopelo y su voz entonada desgranando para su nieto de diez años Del Salón en el Ángulo Oscuro, la Marcha Triunfal o la Canción del Pirata. Para tranquilidad de los lectores de mi blog he de decirles que el ámbito de mi afición por la lírica experimentó con el tiempo un ensanchamiento notable, pero aquella iniciación infantil de rotundo romanticismo y de modernismo desatado ha quedado para siempre en mi memoria. Por eso al leer la noticia de la presentación del nuevo partido con el que Batasuna pretende colarse en las próximas elecciones locales en el País Vasco, han acudido de inmediato a mi mente atravesando medio siglo los terribles versos del incontenible bardo nicaragüense: “Y entre mis entrañas revivió la fiera/ y me sentí lobo malo de repente;/ mas siempre mejor que esa mala gente/ y recomencé a luchar aquí,/ a me defender y a me alimentar./ Como el oso hace, como el jabalí,/ que para vivir tienen que matar.”

 

         ETA quiere a su brazo político en las instituciones porque necesita el dinero público de las subvenciones a los grupos municipales, los liberados como cargos de libre designación, los despachos, la logística, la influencia social y el prestigio y la legitimidad que ante sus bases le proporciona su presencia en los Ayuntamientos y organismos anejos. ETA ha disfrutado durante muchos años del notable privilegio de matar, extorsionar, torturar y destruir, cobrando al mismo tiempo del Estado. Como es natural, no está dispuesta a renunciar a tan raro placer y por consiguiente ha cursado instrucciones a sus empleados civiles de adaptarse a la legislación vigente. Resulta patético escuchar a partidos democráticos felicitarse del avance que representan las novedades anunciadas el lunes pasado por Rufi Etxebarría e Íñigo Iruin, que se limitaron, siguiendo órdenes de los jefes de la banda, a escenificar un movimiento táctico destinado a engañar, una vez más, a sus potenciales víctimas. En el acto organizado en Bilbao ni se anunció la disolución de ETA ni se condenó la violencia     - únicamente se la rechazó- ni se pidió perdón por los más de ochocientos asesinatos ni hubo asomo de compromiso para la entrega de los arsenales. Lo que si se dijo y bastante claro es que la negociación seguiría en ausencia de violencia, lo que significa que los matones mantendrían la pistola enfundada mientras se trataba de las contrapartidas políticas al cese de los crímenes. El corolario es que si la oferta no se considera satisfactoria, vuelve a correr la sangre. Regresemos a Rubén Darío: “Otra vez sintióse el temor, la alarma/ entre los vecinos y entre los pastores;/ colmaba el espanto los alrededores,/ de nada servían el valor  y el arma, / pues la bestia fiera/ no dio tregua a su furor jamás,/ como si tuviera/ fuegos de Moloch y de Satanás./

 

         El problema de jugar a San Francisco de Asís cuando no se es ni santo ni franciscano sino presidente laicista del gobierno de una Nación amenazada por un lobo contumaz e incorregible es que el lobo juega con ella y no queda ni el recurso a la oración.

 

                                              Aleix Vidal-Quadras       

SOBERANÍA EN CLASE TURISTA

 

         Artur Mas se ha desplazado a la capital de la potencia invasora para entrevistarse con el Conde de Barcelona, también conocido fuera de Cataluña como Rey de España, en clase turista. Este gesto de austeridad extrema no obedece, como algún bienintencionado podría pensar, al virtuoso y humilde carácter del nuevo Presidente de la Generalidad, sino al hecho altamente molesto de que las cuentas públicas del Principado se encuentran en quiebra. Sí, por duro que suene, no con el agua al cuello, sino con la cabeza sumergida debajo del agua. Y es que la fiesta identitaria, aparte de vulnerar derechos y libertades fundamentales de la gente y de poner en peligro su salud mental, resulta ruinosa. Por supuesto, el tripartito le ha puesto la puntilla al tesoro catalán con sus despilfarros diversos, pero el asunto viene de mucho más lejos. Son ya tres décadas de creación de organismos públicos inútiles para generar clientelismo y colocar a amigos, correligionarios y parientes, de abrir embajaditas aquí y allí para remedar un estado, de quemar millones y millones en una política lingüística y cultural totalitaria y excluyente, de lucir boato y lujo de nuevo rico provinciano, de superponer niveles de administración con tal de diferenciarse del resto de España y de llenarse el bolsillo con ahora el tres, después el cinco y en ocasiones especialmente propicias el diez por ciento de lo que se pusiera a tiro. Treinta años de esquilmar al contribuyente sin el desgaste de recaudar porque esa desagradable tarea la hace el gobierno central, mientras que el muy honorable y su corte de honorables y de ilustres se dedican a gastar a manos llenas en busca del voto y del bote, gracias. Cataluña es una región rica, con un potente tejido empresarial y un notable dinamismo social, pero el particularismo soberanista con su intervencionismo insaciable, su gusto por el trazado de fronteras artificiales, su desprecio por el principio de unidad de mercado y su manía de fabricar naciones imaginarias, sale carísimo y es capaz de empobrecer incluso a la que fuera -qué tiempos aquellos- motor de España. Ya lo ha dicho el vástago biológico y político del President por antonomasia, estem fotuts y pronto no podremos pagar las nóminas. Ahora bien, la plenitud histórica de Cataluña sólo se alcanzará el día en que la soñada independencia consolide definitivamente la miseria y el jefecillo del estadito catalán viaje a la capital de su antigua metrópoli en el animal símbolo de su personalidad diferenciada y de la inteligencia de sus elites políticas. Visca Catalunya y a Madrid, en burro.

 

                                                 Aleix Vidal-Quadras

EL CORÁN EN LA ZONA CERO

         La polémica sobre la construcción de una gigantesca mezquita junto a la Zona Cero transcurre llena de pasión, pero sobre bases equivocadas. El principio de libertad de culto, uno de los grandes logros de las sociedades abiertas, no está en discusión y, por consiguiente, el argumento de que oponerse a un monumental templo islámico en una determinada ubicación de Manhattan significa una falta de respeto a la libertad religiosa carece de rigor. Aquí se trata de si ese concreto emplazamiento, exactamente en el espacio físico y simbólico del más atroz atentado suicida del fundamentalismo islámico, resulta apropiado en términos políticos, morales y psicológicos. Dentro del escrupuloso cumplimiento del principio de libertad de creencias, habrá cosas cuya realización sea adecuada y otras que no. Pues bien, este proyecto concreto es pura y llanamente un disparate. El terrorismo suicida es una modalidad específica de este tipo de crimen que obedece a motivaciones muy especiales. Los etarras, sin ir más lejos, también asesinan a gente inocente e indefensa, pero jamás arriesgan su propia vida. De hecho, han renunciado a determinados ataques porque no ofrecían la suficiente seguridad para ellos. Los miles de suicidas que han muerto en nombre de Alá en mercados, embajadas, discotecas, hoteles o cualquier punto en el que el daño causado fuera lo bastante espectacular y extenso, buscaban la muerte y su sacrificio es invariablemente un componente esencial de la operación. La explicación es, obviamente, de orden religioso. Un terrorista agnóstico o ateo, como es el caso de los miembros de ETA, persigue con sus horribles delitos objetivos de este mundo, la independencia del País Vasco, el socialismo igualitario, u otros absurdos de gran calibre, y su horizonte temporal se circunscribe al calendario de su existencia terrenal. El integrante de Al-Qaeda que hace volar su cuerpo transformado en bomba rodeado de mujeres, niños y pacíficos viandantes, trabaja en otra escala de percepciones y de valores, la que dimana de un Libro Sagrado en virtud del cual se le exigirán cuentas durante toda la eternidad. Su inmolación no tiene como causa principal la pobreza, la injusticia, el odio o la demencia, sin negar que alguna o varias de estas circunstancias pueden jugar un papel en ciertos individuos. No debemos olvidar que una mayoría de terroristas suicidas islamistas son gente acomodada, de familias estables, con estudios secundarios o superiores y emocionalmente equilibrados, tal como han demostrado las numerosas investigaciones sobre este colectivo por parte de los servicios de inteligencia occidentales o por departamentos de psiquiatría de máxima solvencia científica. La maldad de sus acciones no es tal para sus autores que, imbuidos de su fe en un futuro trascendente y luminoso, detonan los explosivos con el fin de sumergirse para siempre en una felicidad sin fin. Pues bien, si el origen de uno de los peores horrores que hoy padece la humanidad está en las enseñanzas de un ardiente profeta que predicó en Arabia hace catorce siglos, facilitar que su voz resuene precisamente en el escenario de una de sus masacres más apocalípticas no parece la forma más indicada de respetar a las víctimas y a sus deudos ni la señal más inteligente hacia nuestro más implacable enemigo. 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

POLÍTICA Y JUSTICIA

 Un tribunal de apelaciones del Distrito de Columbia ha ordenado al Departamento de Estado que revise su decisión de mantener al Consejo Nacional de Resistencia de Irán en su lista de organizaciones terroristas y le requiere que permita a los afectados refutar la evidencia en virtud de la cual se les considera un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. En Europa, tras una larga batalla judicial, la resistencia iraní en el exilio fue eliminada de la lista negra en obediencia a varias sentencias tanto de tribunales británicos como del tribunal de la Unión con sede en Luxemburgo. La paradoja insalvable es que el material en el que se basa su clasificación como terroristas es en gran parte reservado y por consiguiente no accesible, con lo cual los acusados no pueden desmentirlo y se encuentran en indefensión. Esta contradicción fue resuelta en Europa mediante la apertura de los expedientes a los jueces que trataron el caso, que no hallaron en ellos motivo suficiente para colocarles la infamante etiqueta, acabando así con tan flagrante injusticia. Los jueces norteamericanos, más pacatos a la hora de actuar en asuntos que conciernen a los poderes del Ejecutivo, se han limitado a obligar al Departamento de Estado a revisar la parte no reservada de las informaciones existentes sobre la resistencia iraní sometiéndola a refutación por parte de la misma, en otras palabras, a proporcionar a la organización clasificada como terrorista las debidas garantías procesales. Pese a no haber impuesto al Gobierno, como sí hicieron los tribunales europeos, la pura y simple eliminación de la lista, la decisión del tribunal de Washington es un paso decisivo hacia la rehabilitación del Consejo Nacional de Resistencia de Irán también en Estados Unidos, lo que sin duda servirá mucho mejor a los intereses estratégicos de la primera potencia occidental que someter a un castigo inmoral a gentes que trabajan por un Irán democrático, desnuclearizado, laico y pacífico. Dejando aparte el acierto o desacierto de la acción exterior norteamericana en relación al régimen totalitario de Teherán, en el eterno conflicto entre la justicia y las necesidades de la realpolitik, este episodio indica una vez más las enormes ventajas que se derivan del principio de separación de poderes y de la tutela judicial sobre todos los órdenes de la vida pública.

Aleix Vidal-Quadras

VICTORIOSA DERROTA

                  Los nacionalistas catalanes y su líder cordobés han puesto el grito en el cielo tras conocer la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Se han rasgado las vestiduras, han proclamado que su dignidad colectiva ha sido pisoteada y se han apresurado a convocar una manifestación de exaltación identitaria para el próximo diez de julio. Por cierto, todo lo que quede por debajo de cien mil participantes, fracaso absoluto, entre cien mil y doscientos mil, pinchazo, y podrán sacar algo de pecho si alcanzan el medio millón. Sin embargo, esta explosión de victimismo gemebundo y de impostado patriotismo herido, es, como suele ser su técnica, pura comedia. En el fondo están encantados de la vida porque el veredicto urdido por doña María Emilia les viene de perlas en lo sustantivo y en lo práctico. Sobre lo sustantivo pondré dos ejemplos. Si la definición de nación en el Preámbulo para tener encaje constitucional ha de carecer de “eficacia jurídica”, ¿por qué no se expulsa de la norma? En otras palabras, ¿qué pinta una proclamación solemne del Parlamento de Cataluña en la norma básica catalana si la condición para mantenerla ahí es que sea inoperante?  Pues muy sencillo, porque una cosa es la eficacia y otra la validez. Eficaz puede que no sea, de momento, pero significado sí tiene. Y carga política también, de enorme peso sin duda. En cuanto las circunstancias lo permitan la doncella dormida e ineficaz que reposa en el frontispicio del Estatuto en el lecho florido que le ha fabricado el Tribunal Constitucional, despertará llena de vigor y de virginal entusiasmo y la tendremos armada. Otro asunto: la condición del Tribunal Superior de Cataluña de última instancia jurisdiccional para todos los procedimientos iniciados en su territorio no ha sido eliminada, sino sometida asimismo a interpretación conforme, a saber, no entrará en vigor hasta que lo contemple la Ley Orgánica estatal correspondiente. Fantástico, se modifica ésta y el Tribunal Supremo a sestear unificando doctrina. ¿Lo van captando? Y ahora pasemos a lo prosaico. Con veintitrés artículos pendientes de interpretación conforme, el campo de negociación que se le abre a Convergencia i Unió con un Partido Popular ganador de las elecciones generales en 2012 es amplio y fértil. O me lo interpretas así o no hay apoyo. O sea, que hagamos rogativas por la mayoría absoluta y por el compromiso del hoy principal partido de la oposición de reformar la Constitución, sacar a la Nación de la UCI y reconstruir el Estado. Por pedir, que no quede.

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

PROFANACIÓN

Las imágenes publicadas ayer martes en este periódico, extraídas de la página web de la Generalidad de Cataluña “Sexo jóvenes”, han provocado la estupefacción y la indignación de millones de nuestros conciudadanos que jamás hubieran sospechado que semejantes barbaridades pudieran ser perpetradas por una Administración pagada con el dinero de sus impuestos. Algunos de los contenidos de esos videos de dibujos animados producen arcadas y oscilan entre el sadismo, la pedofilia y el género de terror. El hecho de que los poderes públicos se consideren legitimados para privar a la gente del derecho de propiedad, de conciencia, de libre asociación, de libre expresión o de culto es ya una reliquia del pasado. Nadie en su sano juicio se atreve hoy a defender que el Estado sea el dueño absoluto de los medios de producción o que pueda imponer una determinada creencia o prohibir una religión concreta. Estas aberraciones sólo suceden en Irán, Cuba o Corea del Norte, últimos reductos de ideologías monstruosas contrarias a la naturaleza humana y causantes de los mayores horrores. Sin embargo, en una parte del territorio español, en un Estado-Miembro de la Unión Europea, donde la protección del menor es un eje principal de la política social, un gobierno de pervertidos se atribuye la potestad de apoderarse de la mente y la sensibilidad de los adolescentes para corromperlos con absoluta impunidad bajo el pretexto de educarles. Una oferta audiovisual propia de una comercializadora de pornografía corre así a cargo del Departamento de Salud Pública de una Comunidad Autónoma en manos no se sabe si de insensatos o de viciosos. El espacio de la sexualidad de nuestros hijos no debe ser invadido por ningún político y una mayoría parlamentaria no legitima para usurpar a los padres su inalienable facultad de orientar y educar a su prole en asuntos altamente sensibles en términos morales y con graves implicaciones para el equilibrio psíquico y la trayectoria vital de los hombres y mujeres del mañana. Lo que el tripartito montillesco en general  y su Consejera de Salud en particular han llevado a cabo es peor que una aberración, desborda los límites del asco, se trata de una sucia, pútrida y brutal profanación.

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

UN DÍA EN SAN PETERSBURGO

Tecleo este texto tras una visita de nueve horas a la antigua capital de los autócratas rusos, la grandiosa ciudad fundada por Pedro el Grande, en la que el ancho caudal del Neva es espejo de las moles de los palacios y los templos levantados a lo largo de trescientos años por una sucesión de monarcas absolutos pletóricos de riqueza y ansiosos de gloria. El mundo abunda de ciudades hermosas, pero pocas son leyendas encarnadas en piedra. San Petersburgo pertenece a esa rara especie en la que también nos asombran Venecia, Istambul o Roma. La vasta geometría de canales, puentes y cúpulas doradas desgrana un relato de poder, de sangre y de excesos suntuosos que ha cristalizado en una irrepetible acumulación de belleza. Un rápido recorrido por las inmensas salas del Hermitage reduce las residencias reales de las otras monarquías bálticas a la categoría de casitas burguesas. Se ha calculado que un examen de treinta segundos de cada una de las piezas expuestas, cuadros, esculturas, porcelana, plata, mobiliario, repartidas por el inacabable ajedrez de los suelos del antiguo Palacio de Invierno requeriría diez años para un observador inasequible a la fatiga. Teniendo en cuenta que el material a la vista representa menos del diez por ciento del total acumulado en los depósitos del recinto, uno se hace una idea de la fiebre coleccionista de los Romanov, mantenida durante siglos de adquisiciones sin freno y de encargos fastuosos. El despliegue de mármol, de malaquita, de lapislázuli, de pavimentos de afiligranada y noble madera, de piedras y metales preciosos, que envuelve las telas cubiertas de inmortalidad por los pinceles más excelsos de Occidente nos empequeñece a la vez que nos exalta porque al fin y cabo fueron seres humanos los que hicieron posible tal prodigio. Unos, por millones, sudando sobre la tierra de las dilatadas planicies del imperio para producir lo recursos necesarios, otros, por centenares, para crear las obras maestras que hoy reunidas nos sobrecogen, y un poco más de una docena que sentados en su trono se entregaron con absorbente pasión a acumular este legado ingente. Existe un episodio en el devenir de San Petersburgo que resulta aleccionador. La imponente iglesia de estilo neobizantino llamada de la Sangre Derramada, una maravilla de mosaico multicolor que eleva serenísima sus exquisitos domos hacia un cielo casi siempre gris, fue destinada durante el período soviético a almacenar patatas. De esta forma zafia y sacrílega, los jerarcas comunistas quisieron ejemplificar la llegada de una nueva era que alumbraría la sociedad perfecta, el rotundo triunfo de la certeza de la materia sobre el inasible misterio del espíritu. Como es lógico, un tratamiento tan degradante causó graves daños a este singular centro de culto. En la actualidad, la ideología marxista, sus crímenes atroces y sus fracasadas profecías, yacen arrumbadas y polvorientas en el desván de la Historia. En cambio, la iglesia de la Sangre Derramada, mandada construir por el zar Alejandro III en honor a su padre asesinado Alejando II, restaurada hasta devolverle todo su esplendor y disipado para siempre el denso tufo de tubérculo con el que una pandilla de paletos asesinos pretendió humillarla, flota en el aroma del incienso y exhibe imperturbable el justo triunfo de la civilización sobre la barbarie. 

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

SERÉIS COMO DIOSES: LA AGENDA IDEOLÓGICA DE LA IZQUIERDA POST-COMUNISTA

 

 

Puede consultarse la conferencia en http://www.vidal-quadras.com/o_files/conferenciateruel16042010.pdf