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EL CORÁN EN LA ZONA CERO
La polémica sobre la construcción de una gigantesca mezquita junto a la Zona Cero transcurre llena de pasión, pero sobre bases equivocadas. El principio de libertad de culto, uno de los grandes logros de las sociedades abiertas, no está en discusión y, por consiguiente, el argumento de que oponerse a un monumental templo islámico en una determinada ubicación de Manhattan significa una falta de respeto a la libertad religiosa carece de rigor. Aquí se trata de si ese concreto emplazamiento, exactamente en el espacio físico y simbólico del más atroz atentado suicida del fundamentalismo islámico, resulta apropiado en términos políticos, morales y psicológicos. Dentro del escrupuloso cumplimiento del principio de libertad de creencias, habrá cosas cuya realización sea adecuada y otras que no. Pues bien, este proyecto concreto es pura y llanamente un disparate. El terrorismo suicida es una modalidad específica de este tipo de crimen que obedece a motivaciones muy especiales. Los etarras, sin ir más lejos, también asesinan a gente inocente e indefensa, pero jamás arriesgan su propia vida. De hecho, han renunciado a determinados ataques porque no ofrecían la suficiente seguridad para ellos. Los miles de suicidas que han muerto en nombre de Alá en mercados, embajadas, discotecas, hoteles o cualquier punto en el que el daño causado fuera lo bastante espectacular y extenso, buscaban la muerte y su sacrificio es invariablemente un componente esencial de la operación. La explicación es, obviamente, de orden religioso. Un terrorista agnóstico o ateo, como es el caso de los miembros de ETA, persigue con sus horribles delitos objetivos de este mundo, la independencia del País Vasco, el socialismo igualitario, u otros absurdos de gran calibre, y su horizonte temporal se circunscribe al calendario de su existencia terrenal. El integrante de Al-Qaeda que hace volar su cuerpo transformado en bomba rodeado de mujeres, niños y pacíficos viandantes, trabaja en otra escala de percepciones y de valores, la que dimana de un Libro Sagrado en virtud del cual se le exigirán cuentas durante toda la eternidad. Su inmolación no tiene como causa principal la pobreza, la injusticia, el odio o la demencia, sin negar que alguna o varias de estas circunstancias pueden jugar un papel en ciertos individuos. No debemos olvidar que una mayoría de terroristas suicidas islamistas son gente acomodada, de familias estables, con estudios secundarios o superiores y emocionalmente equilibrados, tal como han demostrado las numerosas investigaciones sobre este colectivo por parte de los servicios de inteligencia occidentales o por departamentos de psiquiatría de máxima solvencia científica. La maldad de sus acciones no es tal para sus autores que, imbuidos de su fe en un futuro trascendente y luminoso, detonan los explosivos con el fin de sumergirse para siempre en una felicidad sin fin. Pues bien, si el origen de uno de los peores horrores que hoy padece la humanidad está en las enseñanzas de un ardiente profeta que predicó en Arabia hace catorce siglos, facilitar que su voz resuene precisamente en el escenario de una de sus masacres más apocalípticas no parece la forma más indicada de respetar a las víctimas y a sus deudos ni la señal más inteligente hacia nuestro más implacable enemigo.
Aleix Vidal-Quadras
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20. Agosto 2010 en 14:41
Señor Vidal. Su comentario asociando a los agnósticos y los ateos con ETA es tendencioso y sin duda, infundado.
Rectifiquelo al objeto de evitar ofender innecesariamente.
Está científicamente probado que el colectivo más moral y con menos encarcelados (delincuentes probados) del mundo, proporcionalmente a su representatividad social, somos los ateos.
Por otra parte la relación entre ETA y el catolicismo si está largamente fundamentado y probado. Mejor especifique ésto. O recuerde la bomba puesta en el teatro Alfil a Leo Bassi por atreverse a representar su obra atea. O los médicos asesinados por cristianos por defender el derecho al aborto.
Finalmente la mezquita no se pretende crear en la zona cero, sino en un edificio anexo. Hay que informarse antes de hablar, salvo que uno lo que pretenda sea arengar. Si ese es el caso, entonces se llamaría proselitismo religioso a su escrito. Un integrista despotricando de otros integristas, para entendernos.
Gracias por su atención.
23. Agosto 2010 en 10:16
Muy bien, Don Alejo, totalmente de acuerdo: edificar una mezquita tan cerca del lugar de la masacre del 11-S es, cuando menos, una barbaridad si no una equivocación grande donde las haya. Mas no se preocupe pues intuyo que al final se impondrá la cordura y no se edificará. De hecho, tan reciente como ayer, oímos que ya hubo una manifestación, más o menos “espontánea”, recorriendo la zona y proclamando bien claro que ahí, en esos lugares, de mezquitas, nada de nada. Y ahora pego un salto y me voy a nuestras latitudes, a nuestro país. Pues mire por donde ya me gustaría a mí que nuestra sociedad, también, saliera a la calle para ponerle coto a un montón de barbaridades que nos rodean. Sin ir más lejos, cómo es posible que ayuntamientos vascos tengan placas “informativas” recordando que ondea la enseña nacional española por “imperativo legal” y ante tales hirientes placas nadie haga nada…
Y claro, así seguimos, de mal en peor. No nos engañemos, ¿quién piensa, después de 35 años continuados así, que las aguas han de volver por sí mismas y naturalmente a su cauce? ¿Percibe acaso alguien una corriente de opinión popular que suponga un hartazgo cada vez mayor de la situación -que es un crescendo, por lo demás- que llevamos tanto tiempo padeciendo; de una corriente de opinión que, además, esté ya en trance de desbordarse? ¿De quién espera nadie, en todo caso y de existir la misma, que articule? ¿Del PP? ¿Del partidito de la ex-sociata Díez?…
Por lo demás, lo mismo: tras 35 años de rollo y adoctrinamiento nacionalista y teniendo en cuenta la incultura galopante que impera en todas partes y cómo la misma se adquiere en la escuela, ¿qué españolito está hoy en día en condiciones de mantener que Cataluña no es una nación? Vamos, ¿cuántos españoles se encuentran dotados del mínimo conocimiento de la Historia que les permita negar tal aserto y mantener de forma racional su sentimiento -porque no pasa de eso- de que Cataluña es parte de España?
Pero, en fin, me parece raro -alarmante por lo que supone, vamos- que, pese a todo ello, tenga usted la esperanza de una regeneración, de que todavía se está a tiempo de enmendar tanto agravio, entuerto, mentira y lo de más allá. Da pena, sí, porque frente a lo que uno oye, ve por la tele y le cuentan en la escuela o trabajo, está siempre lo que se mama en casa y visto lo visto, la familia española está, también, hecha añicos…..
En fin, ya lo sabemos: en España no rige la “santa” Constitución en todo el territorio y -lo que es gravísimo- hasta instituciones del mismo estado se la pasan por la piedra de forma consistente y continuada con el beneplácito explícito del presidente del gobierno, ZP. Hay en España -y esto sólo de por sí ya es gravísimo y justifica cualquier medida- instituciones del Estado que elaboran legislaciones que contradicen la Constitución y -lo que agrava la cosa- que ignoran y se saltan a la torera dictámenes de cosa tal como el Tribunal Constitucional, esta vez con el beneplácito del gobierno presente.
Y es que, qué diablos, basta con escuchar a ZP y Montilla… si resulta que ya están negociando la manera y tiempos de dejar el fallo del Tribunal Constitucional en papel mojado, y es ello prueba suficiente de lo anterior tras el dictamen del precioso TC.
Si ello es así, ¿qué obligación tengo yo, pues, de acatar el vigente ordenamiento jurídico español? ¡Ninguna! ¿Y quién tiene facultad para forzarme a aceptarlo? ¡Nadie!
Lo más bonito de la historia no es quién es o deja de ser el ogro identitario, sino esa idea tan española de que lo de barrer para casa está bien en todos los sentidos. En fin, es una muestra fehaciente de uno de los más criticables rasgos de la mentalidad del español medio: la insolidaridad, el egoísmo, la cortedad de miras. Y ello se justifica, por supuesto, con el tan manido “La gente es muy mala y no se preocupa de los demás”. Armado de tal premisa, el españolito medio se comporta como esa “gente” a la que denuncia, porque, claro, si uno no se preocupa de uno mismo (el que sea fastidiando a los demás tanto da, porque la premisa mayor dice que eso hacen también los mismos), ¿quién va a hacerlo?
Pero, bueno, no es que esto sea un rasgo privativo del españolito medio moderno democrático, no; es históricamente así. Por eso, por poner un ejemplo y sin ir más lejos, Hispanoamérica se independizó de España y, además, lo hizo como lo hizo (¡que se fastidie Bolívar!): decenas de paisecillos de cuento, abocados a ser lo que son (tercer mundo, vamos). Y aun después de eso, podía ir cualquiera y, apelando a eso de que hay que barrer para casa, crear en su beneficio (de los EE.UU) separatismos como el que dio lugar a la existencia de Panamá (y así los yankees tuvieron su canal…).
En fin, cortedad de miras, insolidaridad y egoísmo son tres de nuestros rasgos definitorios. A ellos cabe sumar otras perlas como la incultura, el fanatismo irracional (tipo religión o tipo terruño, sino es que ambos a la vez) y cosas tan “decentes” como el adocenamiento nacional mediante cosas tan discutibles como la corrida de toros (un pueblo cuya fiesta nacional consiste en matar cruelmente y abusando de él a su supuesto animal totémico) o mediente la asunción de la herencia de sus invasores musulmanes (el flamenco, sin más).
Lo dicho, ¡¡¡Biba Paña!!!
25. Agosto 2010 en 09:36
A ver, siguiendo con el comentario anterior y para provocar un poco, está visto que en España va todo como la seda; que se sepa. Vamos, si hasta los funcionarios a los que se les apretó el cinturón restándoles mensualmente el 5% del sueldo y a los que no se les subirá el mismo se han ido todos de vacaciones, como siempre. Ya se sabe: agencia de viajes y “A ver, ¿qué tienes? Oye, esto del crucero en el Báltico y visita a San Petesburgo suena bien. ¿Dónde está el Báltico?”; y una semanita dando vueltas por ahí, con el Hermitage y el palacio de Pedro el Grande como fin de fiesta y sin ni enterarse -el español medio no da para eso- de dónde salen uno y otro ni de dónde se ha estado; y, luego, por supuesto, otra semanita a la playa para cumplir con la paellita estival.
Por lo demás, en cuanto a cuestión económica, será la UE la que nos cuente qué ha de pasar. Si España se fuera al traste, ello afectaría a todo el sector euro. Y, claro, ante semejante perspectiva, se puede preguntar -aunque no lo hará nuestro gobierno- si la UE piensa desembarazarse de lastres con los que nunca debiera haberse hecho, al menos no con la rapidez con la que fueron las alegres ampliaciones de esta última década (que se lo mandaran los EE.UU. no es, por supuesto, excusa), y, por otro lado, va a decirnos (también por mandato de los EE.UU.) que Turquía es Europa.
En cuanto a lo demás, no sé quién no lo tiene claro: la santa constitución del 78 no rige en todo el territorio nacional y una institución del estado puede elaborar legislación propia que la contradiga, someter tras ello aquélla a referendo y aplicarla para que, cuando sale el tribunalcito constitucional a decirle algo, sea el propio gobierno de la nación quien de facto afirme que no hay razón ninguna para hacerle caso y -lo que es aún peor- nadie abra la boca, empezando por Su Majestad, que es el jefe del estado y que vive a costa de todos en función de la mismísima constitucioncita de facto conculcada y a la que se debe todo lo pasado, aquello en lo que ha venido a parar la cosa y aquello en lo que parará.
Obviamente, en el peor de los escenarios -y supongo que no deseable-, tal se soluciona con una oposición que llame a la desobediencia civil y cargue contra la misma constitución para sustituirla por otra cosa. O con un golpe de estado, tranquilamente. Porque legítimo es -a ver quién puede decir que no- utilizar tal medio cuando un estado conculca aleatoriamente la propia legalidad sobre la que se asienta.
Mientras tanto, parece ser que colaboramos con Marruecos (y, por ello, con los EE.UU. y Francia) en lo de darnos bien por saco, por lo poco que he oído/leído de las algaradas melillenses. ¿Le extraña a nadie que los gibraltareños afirmen ser británicos y así querer seguir hasta el día del Juicio Final? Comen pescaíto y dan palmas, pero bajo la Union Jack, lo cual supone una enorme diferencia, faltaría más.
En fin, lo dicho: todos los funcionarios a los que les roban el 5% del sueldo se han hecho sus vacaciones de siempre en plan español medio. Luego todo va bien y nadie se está equivocando. Pero, a propósito, ¿qué dice Mariano desde Génova?… ¿O ya se ha olvidado del dictamen del Constitucional y está por otras cosas?