VICTORIOSA DERROTA

                  Los nacionalistas catalanes y su líder cordobés han puesto el grito en el cielo tras conocer la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Se han rasgado las vestiduras, han proclamado que su dignidad colectiva ha sido pisoteada y se han apresurado a convocar una manifestación de exaltación identitaria para el próximo diez de julio. Por cierto, todo lo que quede por debajo de cien mil participantes, fracaso absoluto, entre cien mil y doscientos mil, pinchazo, y podrán sacar algo de pecho si alcanzan el medio millón. Sin embargo, esta explosión de victimismo gemebundo y de impostado patriotismo herido, es, como suele ser su técnica, pura comedia. En el fondo están encantados de la vida porque el veredicto urdido por doña María Emilia les viene de perlas en lo sustantivo y en lo práctico. Sobre lo sustantivo pondré dos ejemplos. Si la definición de nación en el Preámbulo para tener encaje constitucional ha de carecer de “eficacia jurídica”, ¿por qué no se expulsa de la norma? En otras palabras, ¿qué pinta una proclamación solemne del Parlamento de Cataluña en la norma básica catalana si la condición para mantenerla ahí es que sea inoperante?  Pues muy sencillo, porque una cosa es la eficacia y otra la validez. Eficaz puede que no sea, de momento, pero significado sí tiene. Y carga política también, de enorme peso sin duda. En cuanto las circunstancias lo permitan la doncella dormida e ineficaz que reposa en el frontispicio del Estatuto en el lecho florido que le ha fabricado el Tribunal Constitucional, despertará llena de vigor y de virginal entusiasmo y la tendremos armada. Otro asunto: la condición del Tribunal Superior de Cataluña de última instancia jurisdiccional para todos los procedimientos iniciados en su territorio no ha sido eliminada, sino sometida asimismo a interpretación conforme, a saber, no entrará en vigor hasta que lo contemple la Ley Orgánica estatal correspondiente. Fantástico, se modifica ésta y el Tribunal Supremo a sestear unificando doctrina. ¿Lo van captando? Y ahora pasemos a lo prosaico. Con veintitrés artículos pendientes de interpretación conforme, el campo de negociación que se le abre a Convergencia i Unió con un Partido Popular ganador de las elecciones generales en 2012 es amplio y fértil. O me lo interpretas así o no hay apoyo. O sea, que hagamos rogativas por la mayoría absoluta y por el compromiso del hoy principal partido de la oposición de reformar la Constitución, sacar a la Nación de la UCI y reconstruir el Estado. Por pedir, que no quede.

 

 

                                                        Aleix Vidal-Quadras

6 respuestas para “VICTORIOSA DERROTA”

  1. Venancio Buesa dice:

    Estimado profesor,

    cita usted al final de su post, que el PP tiene un compromiso de reforma de la constitución. ¿es eso cierto? Por favor, conteste a esta pregunta.

    Saludos

    Venancio

  2. adolfo dice:

    El tribunal pasa el estatuto salvo 14 artículos y revisión de otros 23… bien, vale. ¿Qué más dará, si es así en la práctica y nadie hace nada? En Barcelona al menos, apenas quedan rótulos y letreros o carteles de tiendas en español, resultado de que se multa a quien los tiene. ¿Cómo puede ser ello posible? ¿Se acuerda usted del hombre que se encadenó en la Pza. San Jaime para implorar (es decir, no ya para exigir y menos pedir, sino para implorar) que a su hijo le educaran en español? Se lo llevó tranquilamente la policía y ni caso y nadie se preguntó cómo nadie puede no ya tener que pedir cosa tan normal, sino llegar a eso y, encima, que ni se le haga caso.
    ¿O es que alguien ha llevado el caso al Tribunal de Derechos Humanos del Consejo de Europa en Estrasburgo? Y, total, si sí, ¿qué más da? Los fallos del mismo no tienen a la hora de la verdad fuerza alguna. En todo caso, le mandará una requsitoria al estado español (y ya el primer estatuto y aquella nefasta ley de “normalización lingüística” generó varias, las cuales tenían que ver con la lengua) y éste, simplemente, acusará recibo y no hará nada.
    Y luego eso de “nación” en el Preámbulo…
    Ah, bien, se puede dejar una definición de Cataluña como nación en una ley sólo porque está en el preámbulo de la misma y no en el articulado… Esto es, exactamente, el modo de obrar que venimos sufriendo desde el 78. Buscar componendas que, si no fueran de por sí ya nefastas, son ilógicas. Lo mismo se hizo con la constitución. ¿Y nadie se ha percatado de los resultados? pero así pone en el Título II que España está formada por regiones y nacionalidades (será naciones, porque nacionalidad es lo que uno tiene en cuanto ciudadano de un estado). ¿Y nadie se ha percatado aún de los resultados de tal modo de proceder?…
    En eso de que el Tribunal Superior de Cataluña sea la última instancia jurídica… ¿Pero cómo puede existir ningún tribunal que, siendo calificado de superior, no sea de ámbito nacional? Pero, claro, si existe hasta el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía… y así hasta 17, supongo.
    Y nadie quedó contento, salvo zp y sus secuaces, claro. E incluso me temo que Rajoy da la apariencia ahora de estar relativamente satisfecho con el fallo… Mas pienso que no ve lo que le viene dentro de nada, especialmente si el PP gana las elecciones y no por goleada. En fin, el que os escribe ve con claridad y de largo las jugadas de los nacionalistas… ¿y nuestros políticos no? ¿Y no se les ocurre cómo frenarlos? ¿No cuando en este instante pueden esgrimir ya fallos del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo y esperar a que abran la boca para ir ilegalizando entonces partidos por ser contrarios a aquéllos?…

  3. Miguel dice:

    Ánimo.No nos rendimos.Nunca lo haremos.Jamás.¡Viva España!

  4. Fernando Leon dice:

    No entiendo la actitud del PP en esta historia del Estatut, como puede sentirse satisfecho con la sentencia cuando realmente ha sido una derrota para este partido y para Espana en general y una victoria para el nacionalismo catalán, aunque se rasguen las vestiduras, pura escenografía de cara a las próximas elecciones. Zp es el principal responsable de este desaguisado por ser incomprensiblemente su gran impulsor, pero a Rajoy le cabe también una cierta responsabilidad por su aceptación o claudicación ante la sentencia cuando debería mantener su oposición a la misma. Creo que se equivoca al decir que ahora toca mirar al futuro y olvidar la sentencia. Esta en juego nada menos que la misma supervivencia de nuestro país como nación.

  5. Patriota dice:

    Alejo, el PP en Cataluña es como si no existiera, yo de por si que vivo en Cataluña pero que en un futuro estoy planteandome irme a vivir fuera para cambiar de aires, en las elecciones proximas de noviembre u octubre, no les votaré. Estoy cansado de que me tomen el pelo, y en casa haré propaganda para que no les voten. Que voten en blanco o a ciutadans. En las generales no me queda mas remedio que votarles para quitar al tipejo que hay gobernando. Aunque como no consiga el PP mayoría absoluta que Dios nos coja confesados.Por otro lado comentarle tambien, que la reforma de la ley electoral ya la han pactado, y sabe cual es el resultado? que los nacionalistas siguen teniendo la llave.

  6. adolfo dice:

    Pongámosle un pequeño barniz de humor. Pensando en todo el ruido provocado por el fallo del Tribunal no he podido evitarlo y he recordado lo que, tal vez, nos define como pueblo… ¡Oh, nuestro “hecho diferencial” no es otro que el ruido! Sea éste en versión comunicado del presidén Montilla, sea en versión futbolera, sea en verbo talántico de ZP o sea en versión Botellón. Es que…¡qué diablos!, ¡esta bonita costumbre española de hacer ruido por nada! ¡Ahí es nada la mascletá valenciana o los petardos de San Juan en Barcelona! Eso por no hablar de ahora no me acuerdo qué pueblo de por no sé dónde (creo no equivocarme si digo que es en Extremadura) donde la población está repartida en dos grupos de corifeos (en fin, dicho así, podría parecer algo serio: corifeos; pero, en fin, olvídense ustedes de lo que es -era- un corifeo, porque el que así se llamen allí no es síntoma de cultura, sino de la incultura esa tan española que utiliza palabras, sin saber lo que significan, porque hacer uso de ellas viste, por más que sea un uso erróneo que denote que no se tiene la más mínima idea de lo que se dice, ni de dónde sale ni de nada… ¿toman nota los identitarios y su lenguaje?…).

    En fin, eso: dos grupos de corifeos. Y uno no se apunta a uno u otro según le dé o parezca, sino que es de uno u otro -de forma ineludible e insoslayable, por supuesto- por herencia familiar (¿costumbres?) y tradición (¿fueros?). ¿Eres hijo de tal? Pues eres de los verdes, porque ya se sabe que desde la noche de los tiempos tu familia ha sido de los verdes, en vez de de los blancos (o rojos, que ahora no me acuerdo bien del color de los otros).

    Bueno, pues cuando toca (que será en la semana o dos semanas de fiestas en las que nadie hace nada y todo comercio y actividad mínimamente industrial, así como la administración pública, se paraliza), cada cual sale a la calle ataviado de corifeo (ello consiste en ponerse una especie de casco que recuerda al que llevaría un figurante de película barata de romanos que hiciera de decurión o así), luciendo su respectivo color (la cola del casco es de uno u otro según se sea corifeo blanco o verde) y una caja colgada del cuello, con dos baquetas en las manos.

    El objetivo es -por supuesto- irse de copas, bar tras bar, impenitentemente y de forma ininterrumpida durante la duración de las fiestas; ahora, eso sí: con la misión obligada y preceptiva de, se vaya o no en grupo, ponerse a tocar la caja sin descanso si uno se cruza con un corifeo del color contrario (o con varios, claro). Cara a cara, los contendientes (dos o doscientos, tanto da), deben tocar la caja sin parar. Pierde aquel al que se le rompe el parche. Y eso se hace a cualquier hora del día o noche mientras duran las magníficas y alcoholizadas fiestas.

    Y, por supuesto, se producen encuentros (duelos o verdaderas batallas) en todo momento y a cualquier hora, generalmente siempre más de uno a la vez, bien en una esquina del pueblo, bien en otra.

    Obviamente, se puede volver a casa y, si se tiene, salir con otra caja, si es que uno rompe el parche de la suya.

    Bueno, ¿se lo imaginan?… Pues eso es, salvando un par de detalles, ese manido y cacareado ‘desencuentro’ entre catalanes y el resto: ¡una batalla para auténticos beodos!

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