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EL RABO DE LA MOSCA
De forma recurrente los medios se hacen eco de supuestas maniobras de acercamiento entre el Partido Popular y los nacionalistas catalanes y vascos de cara a posibles pactos tras las próximas elecciones generales. En estos días el tema ha resurgido a raíz de la entrevista que próximamente se celebrará entre el presidente del PNV y Mariano Rajoy. Es evidente que una colaboración estable de los nacionalistas con el PP una vez derrotado Zapatero es imposible a la vista de las diferencias irreconciliables que existen en sus respectivas concepciones de España. Las posiciones abiertamente secesionistas de CiU y del PNV abren una sima demasiado profunda que incluso el pragmatismo más descarnado no puede llenar. Sin embargo, a corto plazo no es del todo descartable algún tipo de entendimiento para desatascar una situación de deterioro galopante que nos aboca a la ruina. Las bases sociales de Artur Mas e Iñigo Urkullu abundan en grandes, medianos y pequeños empresarios y en autónomos que han llegado al convencimiento de que cada día que ZP sigue en La Moncloa les acerca a la catástrofe definitiva y que no están dispuestos, como es natural, a perder el fruto de muchos años de esfuerzo y de trabajo. Por consiguiente, la presión sobre los dos líderes separatistas es ya arrolladora y éstos no se pueden permitir ignorarla sin grave peligro de propiciar una mayoría absoluta del centro-derecha nacional. Puestas así las cosas, la eventualidad de una moción de censura que desemboque en una inmediata convocatoria electoral se va consolidando lentamente. El dilema del PP estriba en cerrar un acuerdo con los nacionalistas para librar a España del peor gobernante que ha conocido nuestra historia sin pagar un precio incompatible con sus convicciones más profundas y sin perder la libertad de maniobra una vez disueltas las Cortes. Se trata de atar una mosca por el rabo antes de que la insolvencia nos devore, operación que requiere nervios de acero, habilidad extrema y firmeza inconmovible. Pronto sabremos de qué material está hecho cada uno.
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16. Junio 2010 en 22:18
Interesante artículo, D. Alejo, si bien, resulta preocupante pensar que el PP pueda volver a echarse en los brazos de los nacionalistas (ya abiertamente secesionistas), definitivamente echados al monte y muy alejados, por tanto, de determinados postulados que permitieron en su día una primera legislatura de Aznar bastante cómoda.
La prioridad, obviamente, es que Zapatero sea historia y se convoquen elecciones, pero ojo, mucho ojo si se vuelve a pactar algo con quienes tantas veces han demostrado que siempre se venden al mejor postor, digan lo que digan sus bases.
17. Junio 2010 en 09:52
Que pocos comentarios tiene este blog, que sin embargo debe ser muy leido.
El precio a pagar yo creo que serán los referendums de autodeterminacion para el 2014. Lo que no esta mal porque los catalanes pretendian celebrarlos ya.
18. Junio 2010 en 09:59
Estimado profesor,
¿no es excesivamente voluntarista su artículo? ¿No es cierto que la derecha no consigue deshacerse de sus complejos de culpa frente a la izquierda y frente a los nacionalismos de provincia? ¿No cree usted que el triunfo del PP debería ser el fracaso de los nacionalistas provincianos y, que por lo tanto estos, que no son tontos y lo saben, no van a prestar la mas mínima ayuda? ¿No cree usted que la ocasión para la secesión la pintan calva si España se hunde económicamente? Es bien posible que a buena parte del nacionalismo, al que no le importa matar o que otros maten en su nombre, le importe mas su religión (la independencia) que cualquier otra cosa. Yo no me fiaría ni un pelo.
Creo que mas nos vale que el señor de Santiago de Compostela gane por mayoría absoluta y haga luego un buen uso de esa mayoría.
saludos
Venancio Buesa
19. Junio 2010 en 11:11
Me decepciona usted Alejo. El precio que debería pagar el PP por ese pacto es tan grande que no se justifica. Es mejor una nación española pobre y arruinada pero unida que dejar de ser nación para volver a ser prósperos. Nuestro mejor alimento es España , su unidad, su magnífica lengua, los toros, lo castizo, la roja, y sentir cada día el placer inmenso de ver ondear la rojigualda sobre los territorios separatistas .
Le tenía por un hombre de principios, Alejo, y ahora veo que se ha convertido en un oportunista más.
19. Junio 2010 en 17:21
Estimado Sr Vidal-Quadras:
Sus artículos son una maravilla de lucidez y de objetividad, es un placer leerlos.
La situación que expone es ciertamente muy difícil; tener que llegar a un arreglo con nuestros adversarios naturales para evitar la debacle. Vivimos un momento histórico de una gran tensión: el tiempo transcurre de forma nuy acelerada y se olfatea cómo va a imponerse, de forma inminente, el principio de realidad. Cosas impensables hace unos meses se van sin duda a materializar. Vamos a presenciar tal vez la gran fuerza creadora que pueden tener las circunstancias.
Es justo e imprescindible que este gobierno infame sea arrasado. Que sea arrasado el sistema autonómico, los parásitos sindicales, toda la burocracia superflua que nos tritura. Sería un motivo de gran alegría que esto sucediera.
La situación reclama a gritos gente como usted, señor Vidal-Quadras. Sólo alguien de su valía podría gestionar un momento tan difícil. No podemos permitirnos el lujo de desperdiciar recursos humanos tan valiosos en esta coyuntura. La gente que está ahora al frente del PP creo que no daría la talla.
Usted tiene razón al señalar que un pacto del PP con los nacionalistas sólo debería durar lo necesario para librarnos de la plaga. En el País Vasco pactaron, con buena intención, con el traidor Patxi López. ¿Qué ha cambiado?. El castellano sigue expulsado de la enseñanza, Regina Otaola se va, los propios radicales abertzales dicen sin pudor que ETA y Gobierno están negociando…Nadie debería extrañarse de tanta inmoralidad cuando gobierna en el País Vasco una persona sin honor.
Estos tiempos que vivimos, devastadores de todo quello que no tenga una sólida implantación real, de todo aquello que no produzca un bien necesario para la especie, deberían llevarse por delante al delirio nacionalista y su hermano del alma, el parasitismo socialista. Que quede sólo la gente cuerda y trabajadora.
Con gran admiración:
Corona
20. Junio 2010 en 09:53
Así a bote pronto, mejor España en bancarrota que rota don Alejo
Que lo primero se arregla trabajando y negociando con el banco deudas, lo otro no
21. Junio 2010 en 20:49
Este es el pensamiento esquizofrénico que genera la “política profesional”. Es el poder el que todo lo justifica, partidos tan radicalmente opuestos como los independentistas y el PP tienen algo en común, el anhelo de poder, y como eso les une, ya es válida cualquier configuración que les lleve a lograr el ansiado “bien propio”.
¿Por qué no fueron ustedes así de responsables e hicieron esos rimbombantes “pactos de Estado” con los nacionalistas para evitar la congelación de las pensiones de nuestros viejos?, o ¿por qué no pudieron llegar ustedes a ponerse de acuerdo con los naci onalistas para evitar el deterioro salarial de los ya debilitados funcionarios de carrera?.
Es que ustedes solo se ponen solemnes cuando se trata de sus intereses, cuando está en juego el poder, lo demás es accesorio, no se terminan de dar cuenta que los políticos deben estar al servicio de los ciudadanos, no al servicio de los intereses de los partidos.
Lo que mas me entristece es que toda esta bazofia de pensamiento despótico, salga de uno de los políticos mas decentes que tenemos en España, no quiero pensar en las cosas que pasarán por las cabezas de “los otros políticos profesionales”.
“Buenas noches y buena suerte”
22. Junio 2010 en 00:05
Don Alejo,
sus palabras son certeras pero precisamente, eso es lo que muchos nos tememos: que llegado el momento de sacar al zapaterismo del gobierno, los nuestros tengan que hacerle la cama a los traidores nacionalismos periféricos que lo único que buscan es la independencia de sus regiones. Visto está que será importante el resultado final tras las próximas elecciones. A mi parecer, el PP ha de ir a buscar la mayoría absoluta. No cabe pensar el triste y peligroso escenario que sería una pírrica victoria por un puñado de escaños que obligara a sentar a la mesa a los nacionalistas… Con todo, y teniendo en cuenta la “alergia” que le tengo a la religión identitaria… me gustaría que el PP aclarara, antes de ganar las elecciones, todo tipo de pactos o acuerdos a los que estaría dispuesto llegar. Insisto, somos muchos votantes y simpatizantes del PP los que NO queremos ningún tipo de pacto con el nacionalismo identitario. O ganamos de calle y por KO o nada. Sé que usted tampoco ve con buenos ojos esos pactos, de hecho es usted víctima de un pacto similar cerrado allá por 1996 en el Hotel Majestic del Paseo de Gracia en Barcelona… NO, insisto, NO a los pactos con el nacionalismo.
29. Junio 2010 en 17:00
Querido Alejo, me voy a salir del tema del epígrafe pero dada la inmediatez de la noticia, el fallo del Tribunal Constitucional sobre la reforma del Estatuto Catalán, Aquí un comentario sobre el fallo. Y sin más, al grano.
Queridos contertulios en la web, por fin tenemos sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso a una Ley orgánica, el nuevo Estatuto de Cataluña. Y vais a oir de todo. Para que no os apabullen los partidarios de tal o cual voy a exponeros un par de cosas que, parece, muchos se han olvidado o quieren hacernos olvidar. Así, a bote pronto, penoso ha sido el teatrillo de esperar más de cuatro años para que dictaran sentencia. Especialmente cuando se trataba de una ley orgánica que sí es importante, la norma superior por la que se ha de regir una comunidad autónoma. Dicho esto, quedad bien seguros que tanta espera, tanto sí y no, unicamente responde a que el gobierno de ZP se metió en el berenjenal de las reformas estatutarias sin que nadie lo pidiera, ni siquiera los partidos nacionalistas habían, en su momento, puesto el tema encima de la mesa como prioritario. No fue unicamente el PP el que planteó ciertas reservas, ahí está, por ejemplo, el recurso del Defensor del Pueblo, que también ha de resolverse en el seno del Tribunal. Recordad asimismo el mínimo o nulo interés que manifestaba la ciudadanía entonces y recordad también el altísimo grado de abstención que tuvo el refrendo de aquel pastelito. En fin, sembrados esos vientos recogieron estas tempestades. Tras entrar de lleno en el análisis de las reforma estatutaria se dieron cuenta que algunos artículos se salían del marco constitucional, la Ley de Leyes, la norma superior que lo rige todo; porque así es en un estado social y democrático de Derecho sujeto al imperio de la Ley, porque así es como hacemos en Europa entera. Todos nuestros socios comunitarios tienen sus respectivos tribunales constitucionales que dirimen en todos y en cada momento, la constitucionalidad de sus leyes. Eso es de cajón, de sentido común. Vamos, como si juegas al parchís: sacas ficha si sacas un cinco, si no, te fastidias y no sales. Hay reglas que cumplir si se quiere jugar. Luego esta reforma tenían que pasar por el “control” de constitucionalidad para dirimir si se adecuaba a la Ley superior hasta en su última coma. Eso es legítimo y legal. Y tras estudiarlo a conciencia se dieron cuenta que no, que se pasaba el límite constitucional pero ahí el problema de ZP: cómo voy a decirles a mis amiguetes nacionalistas, aliados míos, que eso sí o eso no si les dije que “lo que me traigas te lo apruebo en un plisplás, tal cual me digas sancionaré y todos contentos”. De ahí que se pasaran estos cuatro largos años dándole vueltas al asunto, tratando de limar, adecentar, cortar y pegar lo posible e imposible para encajarlo en la Constitución para que el incendio no pasara a mayores. Pero claro, la imaginación en materia de leyes tiene un límite y una vez abierta la caja de los truenos… a las duras y a las maduras.
Por otro lado, algunos nacionalistas vieron la ocasión para pedir su sueño de máximos: la casi-independencia. Poco más o menos pensaron que “me dan la mano pero yo voy a ir a por el brazo, a ver si cuela”. No olvidéis que el nacionalismo, por definición, per se, jamás olvidará su objetivo final que no es otro que el constituirse en un estado propio. Consensuarán tiempos, aliados y momentos pero el objetivo final de todo nacionalismo, el que sea, es la construcción de un estado. Ahora empezará a sonar la cansina canción de desagravios y atentados contra Cataluña… como si Cataluña fuera una persona de carne y hueso… y se olvidan que Cataluña son, somos, todos, nacionalistas y no nacionalistas. Y ese desleal juego que le hacen a quien sí posee la soberanía, que no es otro que el pueblo español en su conjunto, se traduce en algo así como, por ejemplo, “ahora hay que cambiar la norma fundamental (Constitución) hasta que se ajuste a mi circunstancia y necesidades”; es decir, es como si me multan por exceso de velocidad y salgo yo y pido que cambien la ley hasta que mi velocidad no sea ilegal o fuera de la norma. Eso es jugar sucio y ser desleal con el resto. Se comportan como críos: “no me das todo lo que te pido….. pues venga, ya no te ajunto”. NO, no os dejéis engañar por cuatro interesados, alguno de ellos, amiguete de Millet y Cía. en ciertos casos de corrupción…
Al fin y al cabo, si te paras un poco y lo piensas… ¿cuántos, de todos esos que saldrán ahora a gritar tal o cual, se han leído la Constitución y los Estatutos, el de antes y este que se aprueba con alfileres ahora?… ¿Cuántos hablarán “de oídas” sin tener siquiera un mínimo conocimiento del tema que, ahora, tanto les obsesiona?…
Pues eso. Oídos sordos a unos y a otros y que nos dejen en paz. Podemos obsesionarnos, si queremos, con cuidar la salud, la familia, la educación, el trabajo, la seguridad ciudadana, las pensiones… y si damos con soluciones para estos temas cotidianos y reales seguro que nos irá mejor y ganaremos todos. Con todo, que no cunda el pánico, la tormenta escampará pues forma parte del circo político al que nos tienen, por desgracia, acostumbrados.