CHOPIN A TEMPO LENTO

  El  tremendo accidente aéreo de Katyn en el que han fallecido el presidente de la República polaca, su esposa, la cúpula militar del país, altos cargos del gabinete del Jefe del Estado, varios ministros, numerosos diputados y destacadas figuras de la vida cultural, social y académica de la nación más grande de Europa Oriental, ha conmocionado a la opinión pública de nuestro continente y ha infligido una nueva y terrible herida a uno de los pueblos europeos al que la Historia ha dejado ya demasiadas cicatrices. Polonia acumula siglos de tremendo sufrimiento y llegó a desaparecer del mapa, tragada por Rusia, Prusia y Austria, durante ciento veinte años. Más tarde, una vez recuperada su soberanía y su territorio, fue sucesivamente sojuzgada por la Alemania nazi y por la Rusia soviética, con una secuela espantosa de muerte y destrucción. Es por eso que los polacos parecen siempre desprender un aire trágico y poseen la fuerza sobrecogedora de los que saben que la línea que separa el ser de la nada es delgada e incierta. La ceremonia celebrada esta mañana en el hemiciclo del Parlamento en Bruselas en recuerdo de las víctimas de la reciente catástrofe ha destacado por su sobriedad y su serena belleza. Envuelto en un silencio denso, el presidente de la Eurocámara y  ex-primer ministro polaco, Jerzy Buzek, enfundado en un traje negro que contrastaba con la nieve venerable de su cabello, ha pronunciado una oración fúnebre cuya economía verbal y sinceridad impactante ha reflejado a la perfección la solemnidad del momento y la profundidad del dolor de cuarenta millones de sus compatriotas. Las fotografías de los desaparecidos han ido apareciendo en dos grandes pantallas mientras una sucesión de diputados polacos leía sus nombres y una fila de niños y preadolescentes de esa nacionalidad giraba en torno a un búcaro en el que depositaban a cada evocación una rosa de desolada blancura. Al término de la lista se ha guardado un minuto más de emocionado silencio y un piano oculto ha desgranado con majestuosa parsimonia, como si depositara cada nota en la eternidad, la Marcha Fúnebre por antonomasia. Ya en el camino de salida me he acercado a Jerzy Buzek para abrazarle y me ha dicho unas palabras capaces de pulverizar cualquier tentación euroescéptica: “Alejo, Europa existe, Europa está aquí esta mañana. Hemos de seguir trabajando para que siga adelante” Y en este momento una imagen que durante el acto ha impresionado mi retina me ha venido a la mente como un relámpago revelador, la de varios diputados que no podían contener los sollozos, desbordados por la magnitud de la pérdida. Eran diputados alemanes. En efecto, Europa por fin existe y no hemos de permitir que nadie nos la arrebate.                                                                         

Una respuesta para “CHOPIN A TEMPO LENTO”

  1. Christian D. Villanueva López dice:

    Lea esto: http://www.ejercitos.org/revista/4.zip

    Un abrazo.

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