LA AGONÍA COMO MEJORÍA

El Gobierno ha mostrado su satisfacción ante la buena noticia de que el pasado mes de marzo el número de nuevos parados registrados en las Oficinas de Servicios Públicos de Empleo sólo ha sido sólo de 36000, en favorable contraste con los 123000 del mismo mes del año anterior. Esta evolución a la baja de los perceptores del subsidio de desempleo ha provocado el alborozo de la Secretaria General del ramo, cuyo nombre de pila no en vano es Maravillas. Lo que doña Prodigios no tiene en cuenta es que el volumen de personas sin trabajo no es una cantidad de significado puramente lineal y que a medida que crece, sus posibilidades de seguir creciendo son menores. Un símil médico puede ayudar a la señora Albricias a comprender este fenómeno. Cuando un enfermo tiene fiebre y empieza por pasar de 36.5° a 39° la cosa va mal. Si su temperatura sigue al alza hasta 40°, el asunto se pone más feo. Y si se produce un cambio de 40° a 40.5°, seguramente lo pasarán a la UCI. Pues bien, nuestra inefable Secretaria General diría ante semejante cuadro clínico: el equipo facultativo desea expresar su alegría porque ayer el incremento de temperatura del ingresado fue de 2.5° mientras que hoy ha sido solamente de 0.5°, lo que demuestra que avanzamos felizmente hacia la curación. Obviamente, el desenlace de la historia es el fallecimiento del pobre inquilino hospitalario, eso sí, acompañado de los parabienes de sus cuidadores por la esperanzadora marcha del termómetro. Es sorprendente que un responsable público del nivel de la señora Rojo pueda presentarse ante las cámaras y los micrófonos y demostrar sin ningún tipo de rebozo que considera al resto de sus conciudadanos débiles mentales. Otra posibilidad es que ella crea de verdad en su seráfica interpretación de los acontecimientos, pero si así fuese estaríamos ante un caso que la caridad cristiana me impide calificar. 

                                                                     

3 respuestas para “LA AGONÍA COMO MEJORÍA”

  1. Luis dice:

    La realidad es que el 40% de la población en edad de trabajar entre 16 y 65 años, no trabaja. Las reformas estructurales en el campo laboral, en el de las Cajas, en el de las Autonomías y en muchos otros, que son necesarias, son gigantescas. O nos estancaremos en la crisis.

  2. Cuquiña dice:

    Sr. Vidal Cuadras, falta nos hace ese puntito de ironía que nos regala en sus escritos, porque verdaderamente el Retablo de las Maravillas cada vez nos asombra más. Su lema no hay que preocupar, no hay que asustar, hay que dar las malas noticias adobadas para que estos tontos de gobernados no se enteren. La falta de respeto que nos tienen estos penosos gobernantes, sería por si solo motivo de no querer saber nada de ellos. Cada vez que veo un brote verde esta primavera, me acuerdo de la inefable señora Salgado, proba funcionaria, de obediencia ciega a su señorito. Ni en mis peores pesadillas creí que íbamos a llegar donde estamos. Un saludo.

  3. la primera fuente dice:

    Hola Sr. Vidal
    Coincido con su post a la hora de entender la gravedad del desempleo en España. Este no es más que el resultado de una política errática que ha desatendido la importancia que tiene para la estructura económica de un país la fuerte disminución de ingresos por una menor recaudación de Iva, y por una menor recaudación por IRPF al estar trabajando menos personas…se ha generado al mismo tiempo un aumento considerable en las partidas de gasto social, que aunque justificadas, son la consecuencia de una mala previsión económica.
    Los presupuestos tienden a la estabilidad y las previsiones de gasto no financiero han disminuido considerablemente en un cuatro y medio por ciento respecto al año dos mil nueve en lo que supone un gasto drástico que también parece un tanto imprevisible y que no tiende a garantizar la estabilidad presupuestaria futura.

    La consolidación de los estados contables públicos si se le suma esta disminución drástica del gasto del 4,5 puede ocasionar importantes disfunciones porque los presupuestos siempre tienden a la estabilidad.
    Sería a mi juicio más aconsejable establecer una ampliación de tiempo en la elaboración de los próximos presupuestos para que a través de alguna ley orgánica se establezca una disposición que obliga a todos los organos administrativos establecer una reestructuración interna que aborde sus previsiones presupuestarias en un ámbito plurianual de forma no consolidada y como si se tratara de un órgano nuevo en su origen. Algo así como establecer la obligatoriedad a todos los órganos administrativos de establecer sus próximos presupuestos en base a cero y ampliar extraordinariamente durante dos o tres años el ciclo presupuestario, amparado todo ello por una especie de comisiones que se podrían establecer a nivel autonómico.

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