CRISIS DE ESTADO Y CRISIS DE SISTEMA: LA HORA DE LA RECTIFICACIÓN

(Extracto de la intervención del Vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, en el acto conmemorativo de la Constitución de 1978 celebrado en el Ayuntamiento de Yecla el 6 de diciembre de 2009)

 

-El seis de Diciembre de 1978, hace hoy exactamente treinta y un años, los españoles, en ejercicio de su voluntad soberana se dieron a si mismos una Ley de leyes que nació en un clima de reconciliación, de esperanza, de generosidad y de patriotismo.

 

-La Constitución de 1978 fue un pacto inédito en nuestra historia contemporánea, como una convergencia de intenciones y un conjunto de coincidencias y renuncias en la que cada uno de los participantes, partidos políticos, agentes sociales, mundo académico, Iglesia, Fuerzas Armadas, representantes del régimen que fenecía y dirigentes de la oposición hasta entonces en el exilio o la clandestinidad.

 

-Los españoles vivimos durante la Transición un sueño enfebrecido de exaltación colectiva. Superados por fin, nos dijimos, nuestros seculares conflictos, redimida para siempre la sangre de nuestros enfrentamientos fratricidas, podíamos aspirar a ocupar un lugar destacado entre las democracias occidentales, el que nos correspondía por nuestra cultura, nuestra historia y nuestra vocación europea.

 

-Un sueño extraordinario, del que ahora, tres décadas más tarde, hemos despertado para asistir con dolor y con indignación a una pesadilla en la que la cohesión se ha vuelto división, la generosidad mezquindad, la ecuanimidad sectarismo, el afecto aversión y la esperanza desánimo.

 

-Nos hallamos inmersos en una crisis que no afecta a este o aquel aspecto de nuestra vida pública, sino que es de sistema, estructural, que socava los pilares que sostienen el edificio del Estado y envenena el alma de nuestra venerable Nación.

 

-En lugar de estar aquí reunidos para festejar un triunfo, nos vemos forzados a reflexionar sobre una derrota, la derrota del espíritu de la Transición, que agoniza en estos días herido de muerte por una combinación letal de irresponsabilidad, frivolidad, sectarismo, oportunismo, relativismo e incompetencia.

 

-O somos capaces de afrontar la verdad, por dura y decepcionante que sea, o la persistencia en el error nos condenará sin remisión al desastre.

 

-La primera conclusión a asumir es que el principal objetivo político del Estado de las Autonomías no se ha cumplido. Se llevó a cabo con un propósito fundamental: la integración de los partidos nacionalistas y la pacificación de los conflictos catalán y vasco. Como respuesta al gigantesco esfuerzo institucional, presupuestario y político que ha significado el desarrollo del Título VIII de la Constitución, los grupos nacionalistas en Cataluña, en el País Vasco y en Galicia no sólo no han atemperado su agresividad secesionista, sino que la han intensificado con el paso del tiempo a medida que su control de sus Autonomías respectivas se iba consolidando.

 

-Además, su capacidad de apuntalar en el Congreso al gran partido nacional en situación de mayoría relativa, consecuencia de una ley electoral que les viene otorgando la condición de bisagra, les ha permitido ir avanzando en la consecución de más y mejores herramientas de poder político y financiero que se han apresurado a utilizar para poner en marcha implacables programas de ingeniería social en los campos de la educación, la cultura, la lengua y los medios de comunicación conducentes a erosionar los vínculos emocionales y psicológicos de las sociedades que rigen con el resto de la sociedad española y a perseverar en el intento obsesivo de destruir el sentimiento de pertenencia de sus administrados a la matriz nacional común. No se puede dar mayor deslealtad e ingratitud que la mostrada por parte de los que ahora a través de un editorial conjunto escrito por encargo reclaman con un cinismo escandaloso el respeto a un acuerdo que ellos llevan un cuarto de siglo vulnerando. La idea de que un carnívoro se vuelve vegetariano si se le rodea de herbívoros es biológicamente infundada y políticamente suicida, suicida para los herbívoros lógicamente.

 

-La prueba conclusiva e incontestable de este triste aserto es el nuevo Estatuto de Cataluña. Seguir operando en la creencia de que todavía es posible que los nacionalistas desistan de su empecinamiento en liquidar a España como Nación y en dinamitar el ordenamiento constitucional vigente es alimentar en vano una quimera.

 

-El segundo punto que quiero dejar bien sentado es que después de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña, que en términos prácticos es una reforma constitucional espuria, ilegítima y tramposa en dirección confederal, ya nada volverá a ser como antes. Y eso con independencia de cuál sea la sentencia del Tribunal Constitucional.

 

-Si el Partido Popular resultase vencedor de las próximas elecciones generales sin conseguir la mayoría absoluta y su dirección nacional intentase garantizar su estabilidad parlamentaria mediante un pacto con los nacionalistas, el centro-derecha español experimentaría una convulsión cataclísmica a la que no sobreviviría, por lo menos en su configuración actual.

 

-Una tercera tesis que destaca inevitable a estas alturas es la de que el Estado necesita una renovación profunda y amplia que corrija las muchas ineficiencias, inconsistencias y disfuncionalidades generadas a lo largo de treinta años de desarrollo autonómico. Durante mucho tiempo se ha aceptado como un principio indiscutido que la descentralización es buena en sí misma y que a mayor número de competencias transferidas a las Autonomías, más bienestar y mejores servicios para los ciudadanos. Esta es una apreciación tan simple como falsa.

 

-Se ha repetido hasta la saciedad como un mantra autocomplaciente que el Estado autonómico ha contribuido decisivamente a la dinamización económica y social de regiones desfavorecidas o históricamente marginadas. Sin embargo, si se observan las cifras de convergencia de la renta per cápita de Extremadura, Castilla-La Mancha, Galicia y Andalucía respecto de la media nacional, su evolución entre 1985 y 2003 refleja o aumentos muy leves o disminuciones asimismo poco relevantes. Curiosamente, la voracidad competencial bajo la égida nacionalista en Cataluña no se ha traducido para nada en una mejora de su posición relativa, sino más bien al revés. Hoy pagamos la nómina de más de tres millones de empleados públicos y no se puede decir que los administrados estén mucho mejor servidos que entonces, salvo que los parámetros para evaluar la calidad de vida de los españoles sean el número de lenguas que hablan, la cantidad de ellos que viven de la política, la multiplicación de casos de corrupción urbanística o la proliferación de barreras administrativas y normativas que perturban la unidad de mercado y hacen su vida más incómoda.

 

-Y un cuarto y último asunto antes de finalizar mi intervención y proponer una agenda de salida al marasmo en que nos debatimos. Es absolutamente indispensable que en las cúpulas de los dos grandes partidos nacionales se produzca un cambio conceptual en relación a los partidos nacionalistas y su papel en nuestro sistema político. Los nacionalismos de raíz étnico-lingüística, que erigen la identidad en valor supremo por encima de la libertad, la igualdad y los derechos fundamentales de los individuos no pueden ser considerados piezas normales del sistema y aliados ocasionales cuando las circunstancias lo requieren. Es imposible, aparte de masoquista, gobernar una Nación de la mano de aquellos cuya prioridad explícita es destruirla.

 

-Mientras los máximos responsables de los dos grandes partidos sigan percibiéndose mutuamente como enemigos irreconciliables y a los nacionalistas como socios de conveniencia, la arquitectura institucional, jurídica y política nacida del pacto civil de 1978 está abocada al derrumbe.

 

-La conjunción de esta ceguera autoimpuesta y de la aparición de castas políticas locales ávidas de estatus, poder y notoriedad, de una ley electoral que infla la representación nacionalista en el Congreso, de la presión secesionista de los particularismos catalán y vasco, del principio de emulación en las restantes Comunidades y de la falta de solidez doctrinal de las burocracias cooptadas de los dos grandes partidos, nos han arrastrado irremisiblemente a la tormenta perfecta en la que escora patéticamente un Tribunal Constitucional desarbolado.

 

-Existe una línea de acción política capaz de dar respuesta a los gravísimos problemas en que estamos inmersos y que esta orientación estratégica es factible porque cuenta con una amplísima base social de españoles de diversas adscripciones ideológicas que desean fervientemente seguir siéndolo. Y a ellos hay que dirigirse, a ellos hay que apelar de directa y sinceramente, llamándoles a apoyar una ambiciosa agenda de regeneración institucional y ética y de reformas valientes de nuestra economía.

 

-De cara a las elecciones de 2012, nuestra última oportunidad antes del colapso que se avecina, el Partido Popular, y ahora hablo como vocal de su Comité Ejecutivo Nacional, ha de comprometerse a renunciar a cualquier pacto con los partidos nacionalistas y a tender la mano al Partido Socialista, tanto si obtiene una mayoría absoluta en el Congreso como si ésta es sólo relativa, para sellar con el centro-izquierda nacional  un pacto de Estado para reformar la Constitución de tal manera que la Nación recupere la cohesión, el Estado se fortalezca y los nacionalistas sean neutralizados con carácter definitivo.

 

-Esta reforma no es una entelequia. Ha sido elaborada con rigor y precisión por un grupo de entidades cívicas coordinadas por Santiago Abascal y por mí mismo y presentada públicamente en octubre de 2007, coincidiendo en su práctica totalidad con la propuesta por el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad San Pablo-CEU y ofreciendo bastantes puntos de proximidad con el dictamen del Consejo de Estado de noviembre de 2006 en respuesta a una consulta del Gobierno al respecto.

 

-Basta ya de la insistencia enfermiza en exacerbar lo que nos separa y nos divide, basta ya de conceptos retorcidos como federalismo asimétrico, Estado plurinacional en red y demás zarandajas insidiosas, basta ya de magnificar agravios, reavivar litigios y desempolvar espectrales derechos medievales, basta ya de jugar con la obviedad de la España plural. Pasemos de la defensiva a la ofensiva, del apaciguamiento a la firmeza, de la concesión al cumplimiento de la ley. Creedme, si nos imbuimos de este espíritu, no solo ganaremos sino que además disfrutaremos a rabiar porque no cabe mayor placer que pararle educadamente los pies a un insolente.

 

-Proclamémoslo alto y claro, el concepto de España dibujado en la Constitución de 1978 no es discutido ni discutible, es diáfano: la Nación ilustrada, de ciudadanos libres e iguales, marco protector de derechos y libertades y espacio de solidaridad y de continuidad histórica. Esa y no otra es la España constitucional, esa y no la nación étnica cultivadora neurótica de la identidad, la Nación moderna, civil y democrática frente al conglomerado informe de clanes aborígenes al que los nacionalistas y su aliado de La Moncloa quieren rebajarnos. No hay comparación entre estas dos opciones, sepamos explicarlo sin timideces ni complejos y los españoles elegirán bien.

 

-Espero haberme explicado de manera entendible y transparente. Se ha cumplido el tiempo de la Constitución de 1978 y para salvar su alma hemos de darle músculo a su cuerpo. Es hora de empezar una nueva etapa de la historia de España,  no nos resignemos a chapotear en el charco insulso de relativismo disolvente, hedonismo fácil, ecologismo dogmático y pacifismo pusilánime en el que nos encontramos desde hace cinco años.

 

-Somos una gran Nación occidental y tenemos mucho que aportar a un siglo XXI que será global, acelerado y pleno de oportunidades para una España en la que la diversidad enriquezca la unidad y la unidad integre la diversidad, una España que no sea más un problema, ni un dolor ni un proceso, sino una realidad viva y fecunda, un proyecto de libertad, justicia, prosperidad y altura moral, de todos y para todos.

4 respuestas para “CRISIS DE ESTADO Y CRISIS DE SISTEMA: LA HORA DE LA RECTIFICACIÓN”

  1. Joan dice:

    Sin duda no puedo estar más en desacuerdo en todo lo que dice. Cómo independentista que soy la via autonomista no me parece la adecuada para mi país (Catalunya) aunque no entiendo cómo se puede defender que las autonomias han sido un lastre para España. Por favor, ¿los años de más progreso en la historia de España han sido a pesar de sus autonomias? Eso es insostenible señor Vidal-Cuadras. Después, el intentar vender el unitarismo y el españolismo cómo la panacea de la democracia y el progreso en contraposición a lo retrogrado de los nacionalismos y otras ideologias (en resumen, todas las que no són la suya) bordea, cómo mínimo, el surrealismo (Al final nos intentaran vender que Franco es el padre de la democracia). Cómo ejercicio literario su intervención es perfecta, escribe bien, no seré yo quien lo niegue. Y sé que con su retórica y sus sofismos puede destruir y menospreciar mis comentarios de humilde ciudadano, me da absolutamente igual. Seguiré leyendo sus escritos que estan, obviamente, en la antípodas de mi pensamiento, para cargarme de argumentos totalmente opuestos a los suyos. Creo que su peor defecto , y el de gran parte de su partido, es que realmente no han entendido nunca la democracia, la ven simplemente cómo un ejercicio que hace el pueblo para corroborar sus pensamientos y si no hay tal corraboración entienden que el pueblo se equivoca y hay que castigarle. No entienden muy bien la democracia porque nunca han creido mucho en ella, aunque se vendan cómo los más demócratas del mundo mundial. Yo soy optimista y creo que el problema de España es generacional, ustedes crecieron en una sociedad en que la política se ejercia a palos y les guste o no esa mentalidad la llevan grabada en su código genético. Nosotros (la generació que ha nacido en democracia) estoy seguro que, aunque no nos entendamos, sabremos librar nuestras batallas políticas con un respeto absoluto a los valores de la democracia y su discurso es un menosprecio a tales valores. Visca Catalunya Lliure.

  2. juan montero ramirez dice:

    “Wehe denen, die Haus an Haus zurück reihen, Feld an Feld rücken, bis gar kein Raum mehr ist, und ihr allein sesshaft seid inmitten des Landes” (Jeseia 5-8); Traducido de una forma poco académica y teológicamente mas impresentable por un militar de la escala “mandinga”, (antes oficialmente llamada Auxiliar y ahora EXET o a extinguir del ET): “Quien solo sabe recular,le acaban rompiendo el botafumeiro”. Y si encima no hemos dejado ni una puta sola Eckfeiler (ver la doctrina de la Führungs in Gefecht del Bundeswehr)…la tenemos clara. ¡Espabila Mariano! ¡Aquí sobran pijos eruditos y faltan cojones!(Las leyes cuando no se hacen respetar, solo es literatura con poco futuro en un país de analfabetos funcionales con moralidad laxa). Aunque no lo parezca, yo también leo un huevo…pero solo para orientarme y he aprendido a no razonar usando la trigonometría con los que hacen trampas con la aritmética. ¡Estoy con D. Alejo!

  3. Puma dice:

    Joan, el nacionalismo es una ideología perversa, que antepone supuestos derechos de territorios, lenguas o razas a los derechos de los individuos. Debería estar denunciada desde la UE.
    El independentismo es diferente del nacionalismo, aunque a veces vayan unidos (no siempre, porque el nacionalismo puede ser anexionista). Una ciudad o región puede promover la independencia de otras por motivos ajenos al nacionalismo.

    España ha podido sostener el sistema autonómico (18 centros de gasto, de normativas y de caciquismo) porque en los últimos años, el endeudamiento de empresas y ciudadanos ha sido bestial. Ahora se están endeudando los 18 Gobiernos. Ya veremos que pasa.

  4. Patriota dice:

    Buenos dias Alejo,

    Solo comentar a Joan que la generación que ha nacido en democracia es muchisimo mas radical que la anterior, lo digo porque yo nací en democracia y me doy cuenta del detalle. En cuanto a lo de que son muy democratas, me llama la atención como se juntan con los Batasunos para reclamar “democracia”, si esos que pegan tiros y muchos de ellos han nacido en democracia.
    Por otro lado solo decirle al Señor Vidal Quadras que estoy de acuerdo con el, y que en Cataluña esos que son tan democratas le pidieron su cabezaa. Solo le digo una cosa y que lo sepan en el PP, en Cataluña yo al PP no lo votaré mas. Mi voto no va a ser utilizado mas para que apoyen a Ciu y despues estos apoyen al PP en el Congreso de los Diputados. Votaré en blanco o a Ciutadans o UPD prefiero darles el voto a ellos para que se den cuenta de los votos que estan perdiendo. Resulta que los radicales somos nosotros cuando aquí en Cataluña estan cada dia dando la matraca con la lengua y con la nación catalana, (mucha culpa de eso la tienen los “amigos” de la Vanguardia). Creo que aquí el PP con la candidata que han puesto va mal, y si sigue asi desaparecerá.

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