LENGUA DE MADERA

     Hay una expresión francesa que siempre he encontrado muy adecuada al fenómeno que describe y es “avoir une langue de bois“, es decir, hablar con lengua de madera. Se refiere a la utilización de circunloquios, eufemismos y anfibologías en la mezcla requerida para decir algo de tal forma que nuestro interlocutor entienda lo que nosotros queremos que entienda, pero dejando siempre una puerta abierta a una interpretación distinta llegado el caso. El lenguaje político es con frecuencia el ejemplo más representativo de semejante práctica y en ocasiones produce en la ciudadanía un hastío rayano en la náusea, además de llevar a los periodistas a la desesperación. El jefe de filas del partido conservador del Reino Unido, David Cameron, se comprometió durante su campaña para el liderazgo de su formación a convocar un referendo sobre el Tratado de Lisboa si llegaba a ser primer ministro. Esta promesa fue inequívoca y literalmente la formuló así. “Una agenda reformista y de progreso exige una redistribución del poder desde la Unión Europea a Gran Bretaña y de los jueces al pueblo. Por consiguiente, celebraremos un referendo sobre el Tratado de Lisboa”. Tras la firma por parte de Vaclav Klaus del Tratado y de su subsiguiente entrada en vigor, la convocatoria de una consulta popular al respecto equivaldría a todos los efectos legales a preguntar a los ciudadanos británicos si deseaban o no que su país siguiese siendo miembro de la Unión. O sea, un disparate político y jurídico, además de una irresponsabilidad. Sin embargo, consta en las hemerotecas y en la memoria de sus compatriotas que Cameron describió este propósito como “blindado con hierro”. ¿Cómo escapar de situación tan incómoda sin perder del todo la faz? Aquí es donde entra la langue de bois. Veamos las modulaciones sucesivas: “Queremos celebrar un referendo sobre el Tratado de Lisboa, pero parece claramente que nos aproximamos al punto en que el tratado no será un tratado, sino una parte de la legislación europea”. ¿Y qué?, se preguntarán muchos votantes tories. “Siempre esperé que el presidente Klaus no firmaría, pero parece que los tiempos están cambiando”. Jamás condicionó el referendo a lo que hiciese o dejase de hacer Klaus. Previamente, en los Comunes, el encargado de política exterior de la oposición conservadora, William Hague, soltó el acertijo siguiente: “Esto no sería aceptable para un gobierno conservador y nosotros no dejaríamos las cosas tal cual”. ¿Qué significa “no dejar las cosas tal cual”? Vaya usted a saber. En definitiva, que no va a haber referendo si Cameron gana las elecciones y la rotundidad férrea de su compromiso electoral ha sido sustituida por la quebradiza madera de su lengua de político profesional. Como Dios escribe recto con renglones torcidos, la inconsistencia del futuro inquilino del 10 de Downing Street redundará en beneficio de todos los británicos, que se van a ahorrar un error histórico que les hubiera llevado a la ruina. 

                                                                        

Una respuesta para “LENGUA DE MADERA”

  1. Puma dice:

    Entretenido artículo y divulgador de algo que efectivamente es cansino: la lengua de madera de muchos políticos y el brazo de madera de muchos diputados, que lo levantan en el Parlamento según les indica su jefe de filas. Casi puede uno pensar que bastaría que al Parlamento fueran un puñado de parlamentarios, siete u ocho, como a las reuniones de vecinos, y cada uno llevase la representación de su partido. A la hora de votar, cada representante emitiría su voto, que valdría en un caso por 180, otro por 140, otro por 30, otro por 10, según el peso sacado en las elecciones. Incluso podría haber un representante de la abstención, que pudiera hacer valer el peso de ésta, el 40%, el 52% (como en Hispanistán en las últimas Europeas) y el voto en blanco (el 3%, el 5%, el que sea, que sería mucho mayor si se regulase como tal, es decir, que el Partido Blanco, fuera uno más en la contienda).
    Dicho esto, a mi modo de ver, Inglaterra es un país diferente a Europa. Se decía que Spain es diferente, pero diferente de verdad es UK. Para empezar, hicieron la revolución industrial y su idioma es el inglés, donde se encuentra el 85% de los conocimientos actuales tecnológicos. Dieron lugar a un gigante, EEUU, al que quizá debieron haberse asociado, como una Hawai europea. Es tan diferente, que sus coches siguen circulando con el volante a la derecha (era para sostener las riendas con la izquierda y liberar la derecha para poder disparar o atizar con el latigo a cualquiera que se interpusiera en el camino). Hitler invadió Austria porque ahí se circulaba como en Inglaterra y los coches fabricados en Alemania no tenían mercado allí (en una noche cambió el sentido de la circulación), o sea, que no son cosas menores. A mi modo de ver, Inglaterra se ha labrado su ruina bajo el mandato de los laboristas. Alemania estuvo a punto de sucumbir con Shroeder, a pesar de que el Banco Central Europeo bajara los tipos de interés para “activar” la economía, madre del dislate que vino después de burbujas por todas partes, sobre todo la nuestra, la madre de todas las burbujas, con Cajas operando en euros como si lo estuvieran haciendo en pesetas mientras el BCE miraba para otro lado.
    No estamos en la época del proteccionismo, cuando los mercados se defendían a cañonazos. Los países tienen que competir por la captación de inversión. Y hay una verdad ineluctable: el capital no va donde no es bien recibido, como no sea para dar pelotazos en connivencia con el poder de turno. Inglaterra es una Isla y el volante de sus coches va en lado contrario a los demás países europeos, con amplio mercado en Australia, Nueva Zelanda y otros países prósperos. Su moneda, la libra, era históricamente respetada. Podría no haberse incorporado a la UE, declararse medio paraíso fiscal e ir por libre, como puente entre Europa y sus primos USA. Se hubiera inflado. Pero todo esto se hubiera podido hacer con gobierno de tories y no con laboristas que han querido ir de mediopensionistas. Cameron no andaba desencaminado en sus reticencias a la UE. Pero era tarde.

    PS.- Perdone por haberme extendido tanto. Sigo sus debates en el Gato al Agua y es muy bueno, y mejor, muy entretenido, no como otros que llevan a veces que van a soltar los panfletos de su partido y que arruinan el debate. Hay un tío de un periódico catalán que va allí a criticar abiertamente lo de Hispanistán pero calla como un putas cuando es sobre Catalunya. Y un tal Carmona que parece el portavoz del PSOE. Con gente así no hay debate. No sé para que los llaman. Si creen que eso indica diversidad, están equivocados. No hay debate con esclavos mentales. Se sabe lo que van a decir antes de que abran la boca. Se nota que es usted de formación técnica y por tanto, más pragmático. Creo que la UE es un gran proyecto, pero se quedará en nada si no se condena y denuncia la ideología nacionalista. Es perversa. No se pueden anteponer supuestos derechos de lengua o territorios a los derechos del individuo.

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