CORRUPCIÓN

 España ha bajado desde 2004 seis puestos en el Índice Global de Percepción de la Corrupción de acuerdo con la evaluación periódica que lleva a cabo Transparencia Internacional, la organización que evalúa la honradez de las administraciones en el mundo. Se trata de un síntoma más del declive en el que estamos inmersos los españoles después del espejismo de las burbujas financiera e inmobiliaria de la década 1997-2007. También hemos descendido varios escalones en el ranking de competitividad y en el de calidad del sistema educativo entre los países desarrollados, lo que indica que padecemos males profundos que no son episódicos, sino de carácter estructural. Una ola viscosa de relativismo ético, hedonismo banal y plebeyez zafia nos invade progresivamente desde los medios audiovisuales mientras nuestra sociedad va incorporando hábitos destructivos en sus comportamientos tanto privados como públicos. La corrupción es letal para el correcto funcionamiento de los mercados, base de la prosperidad y del crecimiento. De hecho, puede acabar con la economía más boyante, tal como se ha demostrado en Argentina o en Zimbabwe, por citar dos ejemplos notorios. Nosotros aún nos encontramos lejos de estos casos extremos, pero hemos emprendido un camino muy peligroso. Aquellos que presentan conductas escandalosamente venales en el ejercicio de responsabilidades de gobierno a nivel municipal, autonómico o estatal, no son objeto del rechazo social inmediato e implacable que debería producirse en una sociedad moralmente sana. Por el contrario, son protegidos por sus partidos, escapan con cierta facilidad a una justicia lenta y politizada y pueden incluso medrar transformados en personajes de reality show. Se han creado pequeños partidos -véase Baleares- con el exclusivo fin de que sus dirigentes puedan lucrarse ilegalmente en operaciones urbanísticas. Hemos caído tan bajo que un elemento central del debate político es en estos días si la fiscalía y la policía tratan mejor a los presuntos chorizos del partido del gobierno que a los del primer partido de la oposición. Una clase política profesionalizada desde su temprana juventud, que concibe el servicio público como un modo de vida cómodo y bien remunerado que permite ganar status y privilegios sin el esfuerzo de estudio o de trabajo que exigen otras ocupaciones, se entrega a todo tipo de cohechos, prevaricaciones, malversaciones y abusos en un clima de alarmante permisividad. Tipos de una vulgaridad ofensiva, que hacen del lujo una forma de ordinariez, se encaraman a las más altas poltronas para dedicarse al saqueo del presupuesto. Nos rodea un panorama desolador ante el que hemos de reaccionar antes de que la porquería nos ahogue y la vergüenza sea nuestro único consuelo. 

                                                                                                                                   

5 respuestas para “CORRUPCIÓN”

  1. Isra dice:

    ¿Y qué propone?¿Luchar como?

    Soy votante de su partido y tengo que decirle que estoy muy desánimado, no sólo con los casos de corrupción si no con Mariano Rajoy. En fin, no se entiende que no esté haciendo gran cosa por limpiar al PP, ni tampoco que sea el lider del partido. No conozco a un sólo votante o militante del PP al que le guste, de hecho conozco a mucha gente que está absteniéndose de votar o votando a UPyD. Entre los que me incluyo.

    Un descontento que pasaba por aquí

    Un saludo

  2. jaime dice:

    ¡HOLA VECINO!

  3. Borja dice:

    Un paro del 19%, el déficit público disparado, subidas de impuestos, misiones de ‘paz’ que empiezan a reconocerse como de guerra abierta. Un gobierno puesto en evidencia con tantos fracasos y mentiras estaría contra las cuerdas en un país medianamente civilizado.

    Pero España es diferente. Aquí las críticas no apuntan a la desastrosa gestión del gobierno, sino a las presuntas corruptelas del principal partido de la oposición. Cierto que determinados ‘jueces estrella’ amantes de la caza, los ministerios de justicia e interior, junto con una abrumadora parte de los medios de comunicación, han jugado un papel determinante en la creación de ese estado de opinión. Incluso han podido eclipsar asuntos turbios de mayor entidad que afectan al partido en el gobierno.

    Sin embargo, no creo que esté de más hacer algo de autocrítica. Las decisiones adoptadas por el PP (o la ausencia de las mismas) en relación con las actividades que Don Alejo denuncia en su comentario han dejado confundido a más de un votante. En política no sólo hay que ser virtuoso, sino que además es fundamental parecerlo. ¿Habría sido mucho pedir que, durante estos años pasados, la oposición se hubiera dedicado a limpiar y poner en orden su casa para poder ejercer su labor de oposición con energía en estos momentos?

    Es inconcebible que con la que está cayendo el PP esté fuera de juego por no haber hecho sus deberes a tiempo. Espero que cambien pronto. En caso contrario van a contribuir de forma eficacísima a que el PSOE se instale en el poder un par de décadas. Y ellos sí saben cómo manejar los asuntos de corrupción para que no les afecten.

    Saludos y muchas gracias.
    Un votante irritado.

  4. Corona dice:

    Estimado Sr Vidal-Quadras:

    Hace unos días usted hacía una afirmación desesperada, con la que me identifico: “!Ya no es tiempo de hacer discursos. Es tiempo de dar aldabonazos!”. La gravedad de la situación en España reclama espíritu guerrero, moralidad alta. Hay que tener coraje, elevado sentido del honor honor y luchar por la restauración de los valores. Sin este espíritu no se ganarán las próximas elecciones. Salvo honrosísimas excepciones, esta actitud combativa y regeneradora está ausente en el PP. Esto provoca enorme desesperanza en muchos españoles.

    En su último artículo usted trataba el tema de la Educación. Yo trabajé un tiempo como profesora en bachillerato. Las Oposiciones para seleccionar al profesorado son un fraude. Se ha eliminado la prueba práctica, tan sólo queda la prueba escrita que consiste en desarrollar un tema. Pero esta prueba supone sólo un pequeño porcentaje de la nota, de forma que hay muchos profesores que sacan plaza teniendo un 3 en el examen; porque lo que más puntúa es la experiencia laboral. Los sindicatos presionan para que los interinos y afiliados adquieran la condición de funcionario aunque sean unos parásitos incompetentes.

    Los tribunales de Oposición no están formados por expertos, sino por profesores compañeros de los opositores. Muchas veces, ni siquiera se licenciaron en la asignatura que evalúan (por ejemplo, el presidente del tribunal de Física era un biólogo). Obtuvieron la plaza en una oposición fraudulenta y puede que sepan mucho menos que algunas de las personas que se examinan.

    Cualquier ignorante puede ser director de un Instituto. Esto es grave, porque la dirección diseña los perfiles del profesorado, solicita a Inspección las asignaturas optativas…Estos directores ignorantes suelen pensar que las Humanidades no sirven para nada. Así que, aunque el alumnado elija optativas como Griego, Latín, Cultura Clásica o Literatura Universal, deciden que no se impartan; en su lugar ofrecen, por ejemplo, Tecnología o Informática. Esto es un perjuicio gravísimo para los alumnos, pero yo le aseguro que se hace.

    Las leyes socialistas sobre educación son perversas. Establecen que, en bachillerato, se imparta un mínimo de dos horas de Filosofía en primer curso; o de tres de Lengua Castellana e Historia en segundo. Los directores semianalfabetos luchan para que se imparta estrictamente el mínimo, y adjudican la mayoría de horas a Inglés o a la lengua de la comunidad autónoma, por ejemplo.

    Aunque mi formación es científica, este ataque a las Humanidades me pareció sumamente preocupante. Los gobernantes socialistas, los sindicatos y la secta de los pedagogos (los libros “La secta pedagógica” y “Las clientelas de la utopía” analizan con lucidez este punto) han corrompido totalmente la educación.

    Le saluda con afecto:

    Corona

  5. Miguel dice:

    Sr. Alejo Vidal Cuadras. Reciba mi admiración y agradecimiento por su valentía de atreverse a hablar claro en este páramo informativo que padecemos.

    Soy votante habitual del PP pero me aburre el Sr. Rajoy. Soy incapaz de aguantar una entrevista suya. El motivo es que evita definirse en los problemas fundamentales que sufren los españoles: La degeneración democrática que permite la corrupción generalizada (por falta de instituciones independientes que controlen a los políticos), el problema de los partidos nacionalistas, el problema del estado de las autonomías (despilfarro y gran problema de coordinación) la necesarias reformas de la constitución (la ley electoral, la vuelta de las competencias de educación al estado), evitar que en ciertas comunidades autónomas se discrimine a colectivos de españoles por razones de lengua), etc.

    Da la impresión de que al SR. Rajoy y a su equipo solo les interesa desgastar al PSOE, solo les interesa el poder.

    Voté en las europeas a UPD y si el PP sigue así volveré a votarlos. Al menos aquellos sí hablan claro.

    Una pregunta que me gustaría me aclarase y se que no me podrá responder. En el 2004, en la noche electoral, cuando desde el balcón el Sr. Rajoy reconoció su derrota, quería dimitir e irse. ¿Quién le hizo cambiar de opinión?

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