Ha accedido a los PROHIBIDO PISAR LAS FLORES archivos del weblog del día 8. Octubre 2009.
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Archivo para 8. Octubre 2009
CORRUPCIÓN
8. Octubre 2009 por AVQ.
España ha bajado desde 2004 seis puestos en el Índice Global de Percepción de la Corrupción de acuerdo con la evaluación periódica que lleva a cabo Transparencia Internacional, la organización que evalúa la honradez de las administraciones en el mundo. Se trata de un síntoma más del declive en el que estamos inmersos los españoles después del espejismo de las burbujas financiera e inmobiliaria de la década 1997-2007. También hemos descendido varios escalones en el ranking de competitividad y en el de calidad del sistema educativo entre los países desarrollados, lo que indica que padecemos males profundos que no son episódicos, sino de carácter estructural. Una ola viscosa de relativismo ético, hedonismo banal y plebeyez zafia nos invade progresivamente desde los medios audiovisuales mientras nuestra sociedad va incorporando hábitos destructivos en sus comportamientos tanto privados como públicos. La corrupción es letal para el correcto funcionamiento de los mercados, base de la prosperidad y del crecimiento. De hecho, puede acabar con la economía más boyante, tal como se ha demostrado en Argentina o en Zimbabwe, por citar dos ejemplos notorios. Nosotros aún nos encontramos lejos de estos casos extremos, pero hemos emprendido un camino muy peligroso. Aquellos que presentan conductas escandalosamente venales en el ejercicio de responsabilidades de gobierno a nivel municipal, autonómico o estatal, no son objeto del rechazo social inmediato e implacable que debería producirse en una sociedad moralmente sana. Por el contrario, son protegidos por sus partidos, escapan con cierta facilidad a una justicia lenta y politizada y pueden incluso medrar transformados en personajes de reality show. Se han creado pequeños partidos -véase Baleares- con el exclusivo fin de que sus dirigentes puedan lucrarse ilegalmente en operaciones urbanísticas. Hemos caído tan bajo que un elemento central del debate político es en estos días si la fiscalía y la policía tratan mejor a los presuntos chorizos del partido del gobierno que a los del primer partido de la oposición. Una clase política profesionalizada desde su temprana juventud, que concibe el servicio público como un modo de vida cómodo y bien remunerado que permite ganar status y privilegios sin el esfuerzo de estudio o de trabajo que exigen otras ocupaciones, se entrega a todo tipo de cohechos, prevaricaciones, malversaciones y abusos en un clima de alarmante permisividad. Tipos de una vulgaridad ofensiva, que hacen del lujo una forma de ordinariez, se encaraman a las más altas poltronas para dedicarse al saqueo del presupuesto. Nos rodea un panorama desolador ante el que hemos de reaccionar antes de que la porquería nos ahogue y la vergüenza sea nuestro único consuelo.
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