Archivo para 9. Septiembre 2009

CONFIARNOS A LOS PEORES

    Hoy nos hemos desayunado con dos noticias desalentadoras. El Foro Económico Internacional y la OECD han calificado muy negativamente a España en relación con nuestra competitividad y con la calidad de nuestro sistema educativo, respectivamente. En competitividad hemos caído cuatro puestos en el ranking mundial y ocupamos el número 33, habiendo sido superados por primera vez por un país del Este europeo, la República Checa. El índice de eficiencia de una economía nacional se mide atendiendo a una serie de parámetros que abarcan las infraestructuras, la inversión en I+D+i, el entorno normativo, la solidez del sistema financiero, el funcionamiento de la justicia, el volumen del mercado en el que operan las empresas y un largo etcétera. Este chequeo no ha podido ser más desolador para nosotros, los españoles. Somos la novena potencia mundial en términos de PIB y nos situamos en el furgón de cola de los países desarrollados cuando se evalúa nuestro rendimiento.  En otras palabras, mientras otros con posiciones de partida peores progresan a base de esfuerzo y acierto, nosotros vamos hacia atrás como los cangrejos. En cuanto al nivel de conocimientos de nuestra población, reflejado por su titulación académica, la mitad de nuestros ciudadanos entre  25 y 64 años abandonó sus estudios tras la enseñanza obligatoria, ¡18 puntos por debajo de la media de la Unión Europea! Eso sí, los gobiernos del PSOE nos han obsequiado con cuatro grandes reformas educativas desde 1982, la última de ellas, la LOE de 2006, con el edificante objetivo de anular el intento que hizo el PP en su segunda legislatura en el poder de enderezar el rumbo que habíamos perdido desde la LOGSE. Hay que reconocer que en eso los histriones de Rodiezno se han mostrado extraordinariamente competentes. Hordas de adolescentes semianalfabetos en diversas lenguas cooficiales se dedican ardorosamente al vandalismo en nuestras calles y plazas sin distinción de clase social después de haber ingerido cantidades asombrosas de alcohol. Incluso algunos especialmente perjudicados por el modelo moral y educativo imperante amenizan sus días ejercitándose en la violación en grupo. Este deterioro ético y cultural alarmante no es fruto, sin embargo, de la casualidad o de la mala suerte ni tampoco de la torpeza de nuestros gestores públicos socialistas. Obedece, por duro que suene, a un plan perfectamente diseñado e implacablemente ejecutado. ¿Alguien en su sano juicio puede creer que una ciudadanía sólidamente educada, dotada de criterio para analizar la labor de sus dirigentes, impregnada de normas cívicas y de sentido de la excelencia, hubiera otorgado por dos veces la mayoría en el Congreso a un individuo tan intelectualmente inane y carente de escrúpulos como ZP? Pues verde y con asas. Ignorantes, manipulables y subvencionados, así nos quiere el actual inquilino de La Moncloa, y se aplica sin descanso para conseguirlo. Los organismos internacionales que nos examinan lo confirman con inexorable regularidad. 

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